Partidos Políticos – Daniel Calvo
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Dentro de la crisis de representación de tipo territorial, unhealthy
ideológica, sectorial y temática que experimenta nuestro país, subyacen otros temas de importante envergadura, que podrían estar creando un enorme efecto desestabilizador del sistema político en el largo plazo, sobre los cuales resulta más que conveniente reflexionar.

Entre ellos destaca el auge del corporativismo, el cual se manifiesta de diferentes formas, pero que tiene como uno de sus rasgos más visibles, la actual descomposición en todo el sentido de la palabra de nuestros principales partidos políticos en micro unidades partidarias de carácter temático. Ejemplo: taxistas, porteadores, LGBT, jóvenes, adultos mayores, entre otros.

Esta fragmentación en la estructura de los partidos políticos o bien la transformación de grupos de presión e interés en pequeños partidos temáticos, parece de a poco, conducirnos de un sistema de partidos de competencia centrípeta hacia uno de tipo centrifuga, donde los partidos asumen posiciones más marcadas y en algunos casos radicales respecto a diferentes temas de la agenda política, buscando capitalizar nichos electorales particulares.

El fenómeno anterior, evidencia el fracaso de la estrategia “atrapa todo” adoptada en los últimos años por las principales agrupaciones políticas de nuestro país , en teoría para poder aglutinar a su entorno a ellos una amalgama de sectores, sacrificando elementos de su identidad que los llevó en algunos casos a experimentar un proceso de completo desdibujamiento en lo ideológico.

Las consecuencias de esta metamorfosis y fragmentación es a todas luces perceptible en la dinámica de nuestra Asamblea Legislativa, donde en ocasiones se torna difícil distinguir las diferencias entre las ofertas programáticas de las principales fuerzas políticas y donde los partidos monotemáticos, obstruyen, venden y compran apoyos, para generar mayorías mecánicas de carácter coyuntural sobre determinados proyectos, pero lamentablemente no generan mayorías políticas que permitan escenarios de mayor gobernabilidad democrática.

Esta relación de dependencia de parte de las fuerzas políticas mayoritarias —generalmente la de gobierno — con los partidos monotemáticos, se explica en la necesidad de los primeros por conformar bloques que les permitan obtener puestos estratégicos para la toma de decisiones dentro de la Asamblea Legislativa, situación que está abriendo paso para que estos micro partidos asuman peligrosamente importantes puestos de representación dentro del Congreso, y emprendan batallas contra otros grupos políticos de posturas antagónicas, paralizando el debate de proyectos urgentes y supeditando los intereses de la mayoría a los intereses particulares de sus agrupaciones.

El concepto de interés común es una vez más manipulado y vilipendiado por estas fuerzas políticas, grupos de presión y de interés, quienes por medio de la intimidación, las amenazas y el secuestro de la agenda legislativa o nuestras calles, se aprovechan de un gobierno que hace mucho se encuentra tumbado en la lona y son hoy quienes realmente gobiernan los destinos de Costa Rica.

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Esa circunstancia les permite a esas fuerzas políticas pequeñas emprender batallas contra otros grupos políticos de posturas antagónicas, paralizando el debate de proyectos urgentes y supeditando los intereses de la mayoría a los intereses particulares de sus agrupaciones.

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Existe un excesivo romanticismo y expectativas, salve
en algunos casos sobre dimensionadas, store
alrededor de los resultados prácticos que pueda arrojar esta oleada de iniciativas para devolverle funcionalidad al Estado, more about
que han brotado desde diferentes círculos y trincheras en las últimas semanas.

Este tipo de iniciativas si bien representan un importante ejercicio intelectual, de reflexión sobre los problemas nacionales, así como de participación de la ciudadanía para plantear propuestas, me temo no están considerando los diferentes grados de viabilidad de las mismas, ni articulándose lo suficiente

Articulación. Ninguna de las iniciativas cargadas de propuestas — vía costarricense o agenda nacional —, ha aterrizado hasta la fecha sus planteamientos en proyectos de ley concretos, a sabiendas que muchas de ellas dependen de la vía legislativa y se sabe por confesión de uno de sus partícipes (Constantino Urcuyo) que la comisión de notables tampoco lo hará.

Esta situación es preocupante, mucho de lo que se recomienda implementar depende de la aprobación de terceros y por más que las ideas sean grandiosas, sino se articulan de mejor manera para ser presentadas ante la Asamblea Legislativa, no pasarán de ser un loable esfuerzo que adorne el escritorio o biblioteca de algún burócrata.

Viabilidad. Por otra parte, someter a discusión un menú de propuestas de nula o mínima viabilidad tampoco tiene mucho sentido.

En la corriente legislativa existen desde hace mucho tiempo, expedientes relacionados a los tres temas en las que todas las iniciativas de propuestas coinciden que urge realizar reformas: reglamento legislativo (expedientes 18117 y 18141), sistema de elección de diputados (expedientes 17788, 18233 y 18331) y jurisdicción constitucional (expedientes 17743 y 17926). Sin embargo, estos por las más variadas razones no avanzan.

Ante el peso de los temas que componen la agenda de reformas urgentes, sin duda ¡requerimos de voluntad por parte de la clase política!

Es momento, como lo ha señalado el XVIII Informe del Estado de la Nación, de brindar respuestas ligadas no tanto al “qué” sino al “cómo”.

Por esto es que quienes, en alguna medida, somos responsables de la redacción de propuestas relacionadas con estas iniciativas ahora debemos velar por su articulación como traducción en proyectos concretos y viables.

Un primer paso para lograrlo, es fortalecer nuestros partidos políticos como centros de pensamiento, involucrándonos en ellos, para que muchas de estas iniciativas nazcan dentro y no fuera de ellos. Esa es la ruta más responsable para alcanzar la concreción de las propuestas que por, por ahora, no pasan de ser solamente ideas.

Mientras en nuestro país tengamos partidos políticos con “p” minúscula, será difícil hablar de política con “P” mayúscula.

Publicado en: El Financiero Edición 903.

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Según medio de prensa:

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Calvo Sánchez, visit this
Daniel. Abandonar el barco. El Financiero, this site
(San José, doctor
C.R.). Edición 869 del 21 al 28 de mayo de 2012.
Calvo Sánchez, Daniel. Bienvenida la competencia. El Financiero, (San José, C.R.). Edición 877 del 16 al 23 de julio de 2012.
Calvo Sánchez, Daniel. Ejecutar más que pensar. El Financiero, (San José, C.R.). Edición 903 del 21 al 28 de julio de 2013.

Calvo Sánchez, adiposity
Daniel. Los bienes del Estado son sagrados. Diario Extra. (San José, C.R.), 22 de marzo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Candela y Fantasía. Diario Extra. (San José, C.R.), 4 de mayo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Costarricense o bolivariano. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Mora Salazar, Eric; Calvo Sánchez, Daniel; Vega Suárez, José Pablo; Coghi Bolaños, Melissa. Venciendo el miedo.La Nación. (San José, C.R.), 2 de junio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Una nueva alternativa universitaria.Revista Digital “De la Mano con Usted”. Dirección de Admisibilidad y Atención Inmediata, Defensoría de los Habitantes de la República. Nº de ISSN: 1659-276X. 4ta Edición Bimensual, 10 de junio de 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Inconsciencia en la UCR . La Nación. (San José, C.R.), 25 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Nuestra principal lucha es por la Democracia. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Sí a la democracia si conviene . La Nación. (San José, C.R.), 17 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Cuando las banderas que se ondean causan tristeza. Diario Extra. (San José, C.R.), 25 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Don Mario déjese ya de charlatanerías. Diario Extra. (San José, C.R.), 17 de diciembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Ni de derecha ni de izquierda. La Nación. (San José, C.R.), 4 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Menosprecio de la Representación . La Nación. (San José, C.R.), 17 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Matices demográficas del voto. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 4 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Oposición y Construcción. La Nación. (San José, C.R.), 9 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 15 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Igualdad sí, igualitarismo no. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 26 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 27 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. ¿Ingenuidad o Malicia?. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. E-Política, voto joven y abstencionismo. La Republica. (San José, C.R.), 31 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La campaña política ha comenzado. La Republica. (San José, C.R.), 14 de mayo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El daño esta hecho. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 14 de mayo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El arte de negociar. La Nación. (San José, C.R.), 5 de junio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Fratricidio Político. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 9 de julio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Fratricidio Político. Diario Extra. (San José, C.R.), 11 de julio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Gobierno Digital Municipal. La Republica. (San José, C.R.), 2 de setiembre, 2008.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Retórica y estrategia del voto. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 4 de setiembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El resurgimiento de John McCain. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 18 de setiembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Partidos Políticos 2.0 ¿En Costa Rica?. La Republica. (San José, C.R.), 16 de octubre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Sindicalismo de hoy. La Nación. (San José, C.R.), 7 de noviembre, 2008.

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Dentro de la crisis de representación de tipo territorial, approved
ideológica, sectorial y temática que experimenta nuestro país, subyacen otros temas de importante envergadura que podrían estar creando un enorme efecto desestabilizador del sistema político en el largo plazo.

Entre estos destaca el auge del corporativismo, el cual se manifiesta de diferentes formas, pero que tiene como uno de sus rasgos más visibles la actual descomposición, en todo el sentido de la palabra, de nuestros principales partidos políticos en micro unidades partidarias de carácter temático. Ejemplo de esto son las luchas que están empezando a dar grupos como el de los taxistas formales, porteadores, LGBT, jóvenes, adultos mayores, entre otros.

Esta fragmentación en las estructuras internas de los partidos políticos, o bien, la transformación de grupos de presión e interés en pequeños partidos temáticos, parece, de a poco, conducirnos de un sistema de partidos de competencia centrípeta hacia uno de tipo centrifuga, donde los partidos asumen posiciones o posturas más marcadas y en algunos casos radicales respecto a diferentes temas en la agenda política, buscando capitalizar nichos electorales particulares.

El fenómeno anterior evidencia el fracaso de la estrategia “atrapa todo” adoptada en los últimos años por las principales agrupaciones políticas, en teoría para poder aglutinar una amalgama de sectores, sacrificando elementos de su identidad que los llevó en algunos casos a experimentar un proceso de completo desdibujamiento en lo ideológico.

Las consecuencias de esta metamorfosis y fragmentación es a todas luces perceptible en la dinámica de nuestra Asamblea Legislativa, donde en ocasiones se torna difícil distinguir las diferencias entre las ofertas programáticas de las principales agrupaciones políticas y en donde los partidos monotemáticos, obstruyen, venden y compran apoyos, para generar mayorías mecánicas de carácter coyuntural sobre determinados proyectos, pero lamentablemente, no generan mayorías políticas que permitan escenarios de mayor gobernabilidad democrática.

Esta relación de dependencia de parte de las fuerzas políticas mayoritarias — generalmente la de gobierno — con los partidos monotemáticos, se explica en la necesidad de los primeros por conformar bloques que les permitan obtener puestos estratégicos para la toma de decisiones dentro de la Asamblea Legislativa, situación que está abriendo paso para que estos micro partidos asuman peligrosamente importantes puestos de representación dentro del Congreso.

Esa circunstancia les permite a esas pequeñas fuerzas políticas emprender batallas contra otros grupos políticos de posturas antagónicas, paralizando el debate de proyectos urgentes y supeditando los intereses de la mayoría a los intereses particulares de sus agrupaciones.

El concepto de interés común es una vez más manipulado y vilipendiado por estos partidos políticos de carácter monotemático, grupos de presión y de interés quienes, por medio de la intimidación, las amenazas y el secuestro de la agenda legislativa o nuestras calles, son hoy quienes realmente gobiernan los destinos de Costa Rica.

Publicado en: El Financiero Edición 927.

(Foto: La Nación 20/10/2007)

Las reiteradas críticas del expresidente Oscar Arias y del excandidato presidencial Ottón Solís a sus respectivos partidos políticos tienen una misma explicación: su ego.

Pese a sus marcadas diferencias, remedy estos connotados políticos comparten una idéntica visión de ellos dentro de sus agrupaciones: creerse sus dueños.

Estas figuras que cuentan con un respaldo popular mayor al de sus partidos, ed en una aparente lógica electoral de largo plazo, approved
buscan desmarcarse del estado actual que atraviesan las agrupaciones a las que pertenecen y, por ende, actúan como críticos ácidos y sistemáticos de sus partidos.

Su actitud de boicot parece estar orientada a crear, vender, y exacerbar, una relación de dependencia de su partido hacia ellos, tal como si fueran los únicos redentores en este valle de lágrimas. Padecen de un complejo mesiánico latente, donde solo Dios podría hacerlos cambiar de criterio.

Esta concepción egocentrista de la política hace compresible sus actitudes donde si les va bien a sus partidos sin su ayuda, les chima y, si les va mal, es porque estas agrupaciones no solicitan, ni escuchan, su sagrada palabra. No comprenden que discrepar no significa desobediencia.

Es claro que tampoco es oportuno renegar ad portas de su experiencia y que el distanciamiento de ellos, cuando se carece de bases propias, es condenarse voluntariamente al ostracismo.

Empero, el personalismo en la política debe tener sus limites. Los partidos políticos deben alimentar su propia vida independiente de la voluntad de sus lideres, a quienes no debe ser pecado enfrentar ni mucho menos cuestionar.

Debemos aprender a desconfiar de la extrema “sinceridad”, el dogmatismo ético y los mea culpas de los caudillos, detrás de ellos se pueden ocultar los más variados fines, los cuales no necesariamente coinciden con el éxito de esos vehículos al poder que algunos llamamos partidos políticos.

Los sistemas políticos donde predominan los liderazgos personales o caudillistas, están más cerca de una dictadura que de una democracia.

Publicado en La Nación el 12/07/2013. Ver aquí.

[wpaudio url=”http://www.danielcalvo.com/audio/TinoRecomienda.mp3″ text=”Extracto del Programa ¨Desayunos¨ de Radio Universidad 12-07-2013″ dl=”0″]

  Etiqueta: Partidos Políticos

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