La próxima Asamblea Legislativa. – Daniel Calvo
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Daniel Calvo & Federico Ruiz / Politólogos.

Los resultados electorales de la primera ronda no son casuales sino causales, viagra 40mg
se encuentran influenciados por diferentes coyunturas nacionales e internacionales, así como por comportamientos y conductas tanto partidarias como electorales, que han hecho de este un proceso particular.

El deseo de cambio se refleja en las urnas y de su correcta lectura e interpretación todos los partidos deberían tomar nota. Su futuro depende de ello.

Tal como lo advirtió magistralmente el Presidente del Tribunal Supremo de Elecciones en su discurso de convocatoria de la presenta campaña electoral “Todo cambia”, la sociedad costarricense, el electorado y sobre todo la forma de hacer política ha sufrido considerables cambios en los últimos años. ¿Y los partidos políticos?

El vertiginoso avance de la sociedad obliga más que nunca a las agrupaciones políticas a procesos de adaptación ideológica, discursiva y comunicacional que en algunos han llegado a destiempo o todavía no llegan, pasándole una cara factura a muchos de los partidos actuales, que de no hacer cambios urgentes podrían inclusive llegar a extinguirse.

En el Partido Liberación Nacional en este momento abundan los reclamos por lo que se hizo y lo que se dejó de hacer en la campaña. Ante la evidente crisis de la agrupación, conviene hacer un alto en el camino, analizar las razones de fondo de su fracaso y dar algunas luces sobre la renovación que necesita.

Para comenzar, es un partido envejecido y debe entenderse esto más allá que un recurso literario, como un asunto de realidad. El promedio de edad de los miembros del Comité Ejecutivo Nacional es de casi 68 años. Eso es más edad que la que tiene de existir el propio PLN. Las estructuras son viejas, el grueso de la dirigencia que participa se envejece cada vez más y los espacios para nuevas generaciones son más simbólicos o por compromiso, que reales. Hay un estancamiento en la forma de hacer política, que se refleja en profundas contradicciones en el pensamiento, en lo programático, lo estructural y lo organizativo.

El desconcierto ideológico es tal, que por un lado se proclama “socialdemocracia”, junto con ese absurdo cuento de “volver a las raíces para lograr el cambio y un mejor futuro”, pero al mismo tiempo se negocia con los sectores más ultra-reaccionarios y conservadores del país. Se ha llegado al punto de ser considerados, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, parte de la derecha de Costa Rica. El PLN debe reflexionar para presentarle al país una posición ideológica clara, coherente y que pueda ser comprendida por todos. Más que un “volver al pasado”, se debe un “pensar a futuro”.

En cuanto a lo estructural y organizativo, debe apuntar hacia nuevos espacios demográficos que le permitan ampliar sus bases, que hoy se encuentran disminuidas y localizadas en los estratos con más bajos índices educativos y económicos. Las relaciones del partido con grupos de interés y de presión deben revisarse, así como el discurso que maneja.

Muchos más elementos pueden apuntarse, sin embargo valga hacer una advertencia frente a una tentación que puede surgir: la reconstrucción no pasa por lanzarse a los brazos de sus ex presidentes, aunque su consejo pueda ser siempre bien recibido. Pasa por fortalecerse como partido en lo institucional, buscando una nueva figura que guíe y sobre todo que promueva la formación de nuevas generaciones de políticos. Una figura que además de energía y conocimiento, tenga apoyo para reunificar y resolver los problemas de fondo.

Ante la bancarrota económica, moral y política en la que nuevamente un Araya Monge deja a Liberación Nacional, este partido se encuentra ante una encrucijada donde debe elegir entre cambiar en serio o desaparecer.

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se encuentran influenciados por diferentes coyunturas nacionales e internacionales, cialis así como por comportamientos y conductas tanto partidarias como electorales, que han hecho de este un proceso particular.

El deseo de cambio se refleja en las urnas y de su correcta lectura e interpretación todos los partidos deberían tomar nota. Su futuro depende de ello.

Tal como lo advirtió magistralmente el Presidente del Tribunal Supremo de Elecciones en su discurso de convocatoria de la presente campaña electoral “Todo cambia”, la sociedad costarricense, el electorado y sobre todo la forma de hacer política ha sufrido considerables cambios en los últimos años. ¿Y los partidos políticos?

El vertiginoso avance de la sociedad obliga más que nunca a las agrupaciones políticas a procesos de adaptación ideológica, discursiva y comunicacional que en algunos han llegado a destiempo o todavía no llegan, pasándole una cara factura a muchos de los partidos actuales, que de no hacer cambios urgentes podrían inclusive llegar a extinguirse.

En el Partido Liberación Nacional en este momento abundan los reclamos por lo que se hizo y lo que se dejó de hacer en la campaña. Ante la evidente crisis de la agrupación, conviene hacer un alto en el camino, analizar las razones de fondo de su fracaso y dar algunas luces sobre la renovación que necesita.

Para comenzar, es un partido envejecido y debe entenderse esto más allá que un recurso literario, como un asunto de realidad. El promedio de edad de los miembros del Comité Ejecutivo Nacional es de casi 68 años. Eso es más edad que la que tiene de existir el propio PLN. Las estructuras son viejas, el grueso de la dirigencia que participa se envejece cada vez más y los espacios para nuevas generaciones son más simbólicos o por compromiso, que reales. Hay un estancamiento en la forma de hacer política, que se refleja en profundas contradicciones en el pensamiento, en lo programático, lo estructural y lo organizativo.

El desconcierto ideológico es tal, que por un lado se proclama “socialdemocracia”, junto con ese absurdo cuento de “volver a las raíces para lograr el cambio y un mejor futuro”, pero al mismo tiempo se negocia con los sectores más ultra-reaccionarios y conservadores del país. Se ha llegado al punto de ser considerados, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, parte de la derecha de Costa Rica. El PLN debe reflexionar para presentarle al país una posición ideológica clara, coherente y que pueda ser comprendida por todos. Más que un “volver al pasado”, se debe un “pensar a futuro”.

En cuanto a lo estructural y organizativo, debe apuntar hacia nuevos espacios demográficos que le permitan ampliar sus bases, que hoy se encuentran disminuidas y localizadas en los estratos con más bajos índices educativos y económicos. Las relaciones del partido con grupos de interés y de presión deben revisarse, así como el discurso que maneja.

Muchos más elementos pueden apuntarse, sin embargo, valga hacer una advertencia frente a una tentación que puede surgir: la reconstrucción no pasa por lanzarse a los brazos de sus ex presidentes, aunque su consejo pueda ser siempre bien recibido. Pasa por fortalecerse como partido en lo institucional, buscando una nueva figura que guíe y sobre todo que promueva la formación de nuevas generaciones de políticos. Una figura que además de energía y conocimiento, tenga apoyo para reunificar y resolver los problemas de fondo.

Ante la bancarrota económica, moral y política en la que nuevamente un Araya Monge deja a Liberación Nacional, este partido se encuentra ante una encrucijada donde debe elegir entre cambiar en serio o desaparecer.

Publicado en: El Financiero Edición 962.

[wpaudio url=”http://www.danielcalvo.com/audio/Desayunos21-03-2014.mp3″ text=”Programa ¨Desayunos¨ de Radio Universidad 21-03-2014″ dl=”0″]

En la actualidad las redes sociales tienen gran importancia en la vida política, site
los ciudadanos esperan que el gobierno y sus instituciones estén presentes en internet 24 horas diarias y siete días a la semana.

Esta incursión del gobierno en las redes sociales es importantísima para la ciudadanía, mind ya que a través de estas nuevas herramientas podemos ejercer la rendición de cuentas institucional, obligando a que el gobierno establezca ante todo un principio de transparencia.

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Hay algunos ciudadanos que están deseando la conclusión de la actual administración con el anhelo de que, site
con un nuevo gobierno, for sale
llegue el final de todos sus pesares resultado que, personalmente, dudo se concrete.

El problema no se trata, a mi parecer, de un asunto de nombres sino de reglas-excesivas, inaplicables e ilógicas- desligadas, en muchos casos, de una realidad que las ha dejado atrás y que sigue tranquila su curso sin ellas.

El ocaso del presidencialismo del que muchos vienen hablando, se ha tornado en algo parecido a una desgastante fase terminal, donde no hay certeza si es que el paciente se niega a morir o es la cobardía de la clase política que no asimila su muerte, lo que impide buscar nuevos modelos para trazar un rumbo distinto hacia el desarrollo.

El sistema actual se encuentra agotado, no operacionaliza con éxito, ni resuelve con eficiencia las demandas cada vez más complejas que exige la ciudadanía y todo parece indicar que requiere de una cirugía mayor si queremos que brinde soluciones oportunas a los problemas y retos que hoy se le plantean.

En lo anterior ha coincidido la propia Presidenta de la República, quien, en las celebraciones patrias del 15 de setiembre, ha declarado que “Me atrevería a decir que con independencia de quien resulte electo (como presidente, el 2 de febrero), y más allá de sus condiciones intelectuales y de sus buenas intenciones, el estado de nuestra institucionalidad seguirá pesando como un grave lastre para la efectiva realización de las aspiraciones de cualquier gobierno”.

Empero, en Costa Rica nada sucede, el temor al cambio condenó al destierro a cualquiera que se atreviera a hablar de las grandes reformas, juzgándolas siempre por su origen y no por el fondo de las ideas planteadas. Recientemente, para tristeza de muchos, la junta de notables desestimó la convocatoria a una constituyente; preferimos continuar con el nadadito de perro.

En nuestro país tal parece que podrá existir consenso en que algún tema deba ser reformado, pero pocas veces existirá acuerdo sobre qué específicamente debe ser lo que se reforme y nunca se llegará a determinar cuál es el mejor medio para lograr tales cambios.

Hoy los grandes acuerdos nacionales que requiere el país se encuentran ausentes, lastimosamente todas las fuerzas políticas hablan lenguas distintas, lo que les imposibilita comunicarse entre ellas y, para buscar puntos de coincidencia, seguimos restando, en lugar de sumar esfuerzos.

Se aproxima una nueva contienda electoral, donde más que preocuparnos por quien resulte ganador, deberíamos preocuparnos por lo que pueda llegar hacer. Requerimos de un “Pacto por Costa Rica”, que permita impulsar la gran reforma del Estado de la que tanto se habla, pero nunca camina.

Publicado en: El Financiero Edición 939.

Publicado originalmente en el blog el 05/09/2013.

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Publicado originalmente en el blog el 05/09/2013.

El deseo de una contienda electoral competitiva, ed
equitativa y democrática en nuestro país, es un discurso completamente hipócrita.

La anti política ha calado tan fuerte en el imaginario nacional, que algunas de las fuerzas políticas minoritarias prefieren continuar en un inexplicable voto de pobreza, haciéndole el juego a los partidos mayoritarios y los medios de comunicación, para que estos sigan ganando a sus espaldas.

La prensa ha posicionado con tal éxito que el recibir dinero del Estado por parte de los partidos políticos es obsceno e inmoral, que algunos se lo han terminado creyendo y políticos ingenuos, temerosos del poder mediático, han terminado hasta proponiendo o respaldando su reducción.

Los medios de comunicación se han salido una vez más con la suya, concentrando todo el debate del financiamiento partidario en un “issue”, que aunque también podría acarrearles algunas pérdidas económicas, es un mal menor si se compara con la propuesta de franjas electorales propuesta por el Tribunal Supremo de Elecciones —defendida tibiamente por los partidos minoritarios en el Congreso—, la cual por poco acaba con su negocio de vender pauta a las agrupaciones políticas por separado a precios elevadísimos en “prime time” u horario estelar.

Los partidos políticos minoritarios apenas si se percatan que han sido utilizados como peones en un juego de ajedrez por parte de poderosos grupos económicos con el afán de mantener el “status quo”, y que sus discursos en plenario aunque consistentes en un plano ético y de preocupación por la Hacienda Pública, solo los condena a una nueva derrota en las urnas. ¡Sin cacao difícilmente habrá chocolate!

La reducción de la deuda política carece de total sentido, sí lo que se desea es alcanzar el poder, objetivo que en teoría deberían de compartir todos los partidos políticos, por su misma naturaleza.

Todavía resulta aún más inexplicable que quienes más respalden este disparate, sean las fuerzas políticas que más resultarían perjudicadas con la reforma, ya que estas generalmente no cuentan con el respaldo de las siempre polémicas encuestas. Hoy mecanismo de medición de riesgo utilizado por los entes bancarios, para determinar con que agrupaciones es recomendable establecer contratos de fideicomiso, utilizando como garantía el derecho a la contribución estatal que incomprensiblemente algunos buscan reducir. ¡Viva la democracia de las encuestas!

Algunos olvidan que la razón histórica que originó en un inicio la adopción de la contribución estatal a los partidos políticos fue minimizar el impacto que tenía el financiamiento privado e intereses foráneos en las decisiones públicas, argumento con el cual el Tribunal Supremo de Elecciones combate con razón el sistema de certificados de cesión y la donación de personas jurídicas. Pero desacertadamente sataniza el poder y no el cómo, imposibilitando el debate, ya que recibir este tipo de donaciones no es algo negativo si se realizan de forma transparente, mediante adecuados mecanismos de control.

La solución no es eliminar o disminuir el financiamiento estatal, para que la piñata se haga de forma única o mayoritariamente con fondos privados, es democratizar, transparentar, con el mejoramiento de los controles internos y externos de fiscalización de nuestros partidos políticos.

Los costarricenses estamos a punto de ser víctimas de una reforma a todas luces populista y desesperada, que busca aprovechar la situación de desprestigio de los partidos políticos para revestirse de apoyo popular, producto de la ingenuidad de muchos de nuestros políticos y de la astucia de los medios de comunicación.

Publicado en La Extra el 08/10/2013. Ver aquí.

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La anti política ha calado tan fuerte en el imaginario nacional, dosage
que algunas de las fuerzas políticas minoritarias prefieren continuar en un inexplicable voto de pobreza, haciéndole el juego a los partidos mayoritarios y los medios de comunicación, para que estos sigan ganando a sus espaldas.

La prensa ha posicionado con tal éxito que el recibir dinero del Estado por parte de los partidos políticos es obsceno e inmoral, que algunos se lo han terminado creyendo y políticos ingenuos, temerosos del poder mediático han terminado hasta proponiendo o respaldando su reducción.

Los medios de comunicación se han salido con la suya una vez más, concentrando todo el debate del financiamiento partidario en un “issue”, que aunque también podría acarrearles algunas perdidas, es un mal menor si se compara con la propuesta de franjas electorales propuesta por el Tribunal Supremo de Elecciones –defendida tibiamente por los partidos minoritarios en el Congreso–, la cual por poco acaba con su negocio de vender pauta a las agrupaciones políticas por separado a precios elevadísimos en “prime time” u horario estelar.

Los partidos políticos minoritarios apenas si se percatan que han sido utilizados como peones en un juego de ajedrez por parte de grupos económicos con el afán de mantener el “status quo” y que sus discursos en plenario aunque consistentes en un plano ético y de preocupación por la Hacienda Pública, solo los condena a una nueva derrota en las urnas. ¡Sin cacao difícilmente habrá chocolate!

La reducción de la deuda política carece de total sentido, sí lo que se desea es alcanzar el poder, objetivo el cual en teoría deberían de compartir todos los partidos políticos, por su misma naturaleza.

Todavía resulta aún más inexplicable que quienes más respalden este disparate, sean las fuerzas políticas que más resultarían perjudicadas con la reforma, ya que estas generalmente no cuentan con el respaldo de las siempre polémicas encuestas, hoy mecanismo de medición de riesgo utilizado por los entes bancarios, para determinar con que agrupaciones es recomendable establecer contratos de fideicomiso, utilizando como garantía el derecho a la contribución estatal que incomprensiblemente algunos buscan reducir. ¡Viva la democracia de las encuestas!

Algunos olvidan que la razón histórica que originó en un inicio la adopción de la contribución estatal a los partidos políticos fue minimizar el impacto que tenía el financiamiento privado e intereses foráneos en las decisiones públicas, argumento con el cual el Tribunal Supremo de Elecciones combate con razón el sistema de certificados de cesión y la donación de personas jurídicas, pero desacertadamente sataniza el poder y no el cómo, imposibilitando el debate, ya que recibir este tipo de donaciones no es algo negativo si se realizan de forma transparente, mediante adecuados mecanismos de control.

La solución no es eliminar o disminuir el financiamiento estatal, para que la piñata se haga de forma única o mayoritariamente con fondos privados, es democratizar, transparentar, con el mejoramiento de los controles internos y externos de fiscalización de nuestros partidos políticos.

Los costarricenses estamos a punto de ser victimas de una reforma a todas luces populista y desesperada, que busca aprovechar la situación de desprestigio de los partidos políticos para revestirse de apoyo popular, producto de la ingenuidad de muchos de nuestros políticos y de la astucia de los medios de comunicación.

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Hay algunos ciudadanos que están deseando la conclusión de la actual administración con el anhelo de que, website
con un nuevo gobierno, case
llegue el final de todos sus pesares resultado que, personalmente, dudo se concrete.

El problema no se trata, a mi parecer, de un asunto de nombres sino de reglas-excesivas, inaplicables e ilógicas- desligadas, en muchos casos, de una realidad que las ha dejado atrás y que sigue tranquila su curso sin ellas.

El ocaso del presidencialismo del que muchos vienen hablando, se ha tornado en algo parecido a una desgastante fase terminal, donde no hay certeza si es que el paciente se niega a morir o es la cobardía de la clase política que no asimila su muerte, lo que impide buscar nuevos modelos para trazar un rumbo distinto hacia el desarrollo.

El sistema actual se encuentra agotado, no operacionaliza con éxito, ni resuelve con eficiencia las demandas cada vez más complejas que exige la ciudadanía y todo parece indicar que requiere de una cirugía mayor si queremos que brinde soluciones oportunas a los problemas y retos que hoy se le plantean.

En lo anterior ha coincidido la propia Presidenta de la República, quien, en las celebraciones patrias del 15 de setiembre, ha declarado que “Me atrevería a decir que con independencia de quien resulte electo (como presidente, el 2 de febrero), y más allá de sus condiciones intelectuales y de sus buenas intenciones, el estado de nuestra institucionalidad seguirá pesando como un grave lastre para la efectiva realización de las aspiraciones de cualquier gobierno”.

Empero, en Costa Rica nada sucede, el temor al cambio condenó al destierro a cualquiera que se atreviera a hablar de las grandes reformas, juzgándolas siempre por su origen y no por el fondo de las ideas planteadas. Recientemente, para tristeza de muchos, la junta de notables desestimó la convocatoria a una constituyente; preferimos continuar con el nadadito de perro.

En nuestro país tal parece que podrá existir consenso en que algún tema deba ser reformado, pero pocas veces existirá acuerdo sobre qué específicamente debe ser lo que se reforme y nunca se llegará a determinar cuál es el mejor medio para lograr tales cambios.

Hoy los grandes acuerdos nacionales que requiere el país se encuentran ausentes, lastimosamente todas las fuerzas políticas hablan lenguas distintas, lo que les imposibilita comunicarse entre ellas y, para buscar puntos de coincidencia, seguimos restando, en lugar de sumar esfuerzos.

Se aproxima una nueva contienda electoral, donde más que preocuparnos por quien resulte ganador, deberíamos preocuparnos por lo que pueda llegar hacer. Requerimos de un “Pacto por Costa Rica”, que permita impulsar la gran reforma del Estado de la que tanto se habla, pero nunca camina.

Publicado en: El Financiero Edición 927.

Publicado originalmente en el blog el 05/09/2013.

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En lo anterior ha coincidido la propia Presidenta de la República, quien, en las celebraciones patrias del 15 de setiembre, ha declarado que “Me atrevería a decir que con independencia de quien resulte electo (como presidente, el 2 de febrero), y más allá de sus condiciones intelectuales y de sus buenas intenciones, el estado de nuestra institucionalidad seguirá pesando como un grave lastre para la efectiva realización de las aspiraciones de cualquier gobierno”.

Empero, en Costa Rica nada sucede, el temor al cambio condenó al destierro a cualquiera que se atreviera a hablar de las grandes reformas, juzgándolas siempre por su origen y no por el fondo de las ideas planteadas. Recientemente, para tristeza de muchos, la junta de notables desestimó la convocatoria a una constituyente; preferimos continuar con el nadadito de perro.

En nuestro país tal parece que podrá existir consenso en que algún tema deba ser reformado, pero pocas veces existirá acuerdo sobre qué específicamente debe ser lo que se reforme y nunca se llegará a determinar cuál es el mejor medio para lograr tales cambios.

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Publicado en: El Financiero Edición 939.

Publicado originalmente en el blog el 05/09/2013.

Según medio de prensa:

Visualizar todas las publicaciones en distintos medios de prensa escrita nacional, ed según fecha de publicación.–> Total de publicaciones (69)

 

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Daniel. Abandonar el barco. El Financiero, (San José, C.R.). Edición 869 del 21 al 28 de mayo de 2012.
Calvo Sánchez, Daniel. Bienvenida la competencia. El Financiero, (San José, C.R.). Edición 877 del 16 al 23 de julio de 2012.
Calvo Sánchez, Daniel. Ejecutar más que pensar. El Financiero, (San José, C.R.). Edición 903 del 21 al 28 de enero de 2013.
Calvo Sánchez, Daniel. Fragmentados y radicalizados. El Financiero, (San José, C.R.). Edición 927 del 8 al 15 de julio de 2013.
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Calvo Sánchez, Daniel. Males no acaban en febrero. El Financiero, (San José, C.R.). Edición 939 del 3O de setiembre al 6 de octubre de 2013.

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Daniel. Los bienes del Estado son sagrados. Diario Extra. (San José, sickness
C.R.), 22 de marzo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Candela y Fantasía. Diario Extra. (San José, C.R.), 4 de mayo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Costarricense o bolivariano. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Mora Salazar, Eric; Calvo Sánchez, Daniel; Vega Suárez, José Pablo; Coghi Bolaños, Melissa. Venciendo el miedo.La Nación. (San José, C.R.), 2 de junio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Una nueva alternativa universitaria.Revista Digital “De la Mano con Usted”. Dirección de Admisibilidad y Atención Inmediata, Defensoría de los Habitantes de la República. Nº de ISSN: 1659-276X. 4ta Edición Bimensual, 10 de junio de 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Inconsciencia en la UCR . La Nación. (San José, C.R.), 25 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Nuestra principal lucha es por la Democracia. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Sí a la democracia si conviene . La Nación. (San José, C.R.), 17 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Cuando las banderas que se ondean causan tristeza. Diario Extra. (San José, C.R.), 25 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Don Mario déjese ya de charlatanerías. Diario Extra. (San José, C.R.), 17 de diciembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Ni de derecha ni de izquierda. La Nación. (San José, C.R.), 4 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Menosprecio de la Representación . La Nación. (San José, C.R.), 17 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Matices demográficas del voto. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 4 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Oposición y Construcción. La Nación. (San José, C.R.), 9 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 15 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Igualdad sí, igualitarismo no. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 26 de febrero, 2008.

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Calvo Sánchez, Daniel. Males no acaban en febrero. El Financiero, (San José, C.R.). Edición 939 del 3O de setiembre al 6 de octubre de 2013.

En los últimos días los partidos políticos que restaban, thumb
han terminado de completar las nóminas de sus planchas de candidatos a diputados para las próximas elecciones de febrero de 2014.

El regreso de Ottón Solís. Entre lo más sobresaliente de estas jornadas, pilule
destaca la selección —prácticamente obligada por los resultados de las recientes encuestas— por parte del candidato presidencial del PAC, ampoule
de la máxima figura y fundador de su partido para encabezar la papeleta de diputados por San José.

A la imagen desconocida —por el momento— de Luis Guillermo Solís no le ha quedado otra opción que acudir a la figura mediática y polarizante de su caudillo a lo interno y externo de esa agrupación, por un tema de supervivencia, para que el PAC pueda continuar como una de las tres principales fuerzas políticas de nuestro país.

El futuro inmediato del PAC. Los próximos sondeos de opinión serán los encargados en determinar si el regreso de Ottón Solís al ruedo electoral por petición de su madre y no divina, a un puesto horrible y sacrificado, se traduce o no en una mejora dentro de la intención de voto a favor del PAC en los próximos meses.

El transcurrir del tiempo aunado a la madurez política que uno debería exigir de una fuerza política que ya sobrepasa una década de existencia, develará sí la inclusión de Ottón en esta contienda le restó vitrina a Luis Guillermo y si esto generó roces dentro de la agrupación. Esto a pesar que el PAC ha enviado importantes señales de unidad a lo interno, con la incorporación de Epsy Campbell también en la lista de candidatos diputados por San José y la de Juan Carlos Mendoza como eventual candidato a la Vicepresidencia de la República.

De candidatos a la presidencia a diputados. En las filas de otros partidos políticos no existieron mayores sorpresas, la doble postulación de Otto Guevara era algo previsible desde hace mucho tiempo que solo ha terminado de confirmarse, sumándose a la de otros candidatos presidenciales de partidos minoritarios con esta posibilidad como Óscar López y José Manuel Echandi, quienes desean regresar a la Asamblea Legislativa.

Acontece en estas elecciones un hecho particular, son varios los ex candidatos presidenciales con prácticamente un pie en Cuesta de Moras. A los anteriormente citados, también hay que agregar el caso del hoy nuevamente liberacionista Antonio Álvarez, quien depuso sus aspiraciones presidenciales por el momento, para oxigenar como todos ellos, su carrera política como diputado.

Diputados más colmilludos. En la futura conformación de la Asamblea Legislativa destacan figuras de experiencia —ex diputados, ex magistrados, ex alcaldes, ex vicealcaldes, entre otros—, donde sobresalen los casos de algunos que podrían ser los verdaderos interlocutores de las fuerzas que buscan representación —Solís, Guevara, López o Echandi—, lo que podría facilitar la consecución de acuerdos, al coincidir en algunos casos el poder real con el formal o bien convertirse en una lucha de egos sin cuartel.

La doble postulación debería ser obligatoria para los candidatos a la Presidencia de la República así como la carrera parlamentaria, los líderes de los partidos deben estar en la Asamblea Legislativa y no en sus casas, distorsionando los acuerdos que se toman en el primer Poder de la República.

La impaciencia el peor enemigo. El PLN cometió un error al no ser el último en elegir a sus candidatos a diputados, para así tener claro todo el naipe de otras fuerzas políticas y seleccionar figuras que puedan contrarrestar a Solís o Guevara.

La premura de la dirigencia liberacionista para realizar la designación de diputados aunque comprensible, ya que muchos de los acuerdos estaban pegados con alfileres o generando grandes divisiones a lo interno, pudiera pasarle una cara factura en el futuro.

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