Indignados: Juventud sin futuro. – Daniel Calvo
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Nacido en los primeros días del mes de diciembre del 2000 bajo el liderazgo de notables disidentes de otras fuerzas políticas, approved
académicos y ciudadanos en general, vino al mundo el Partido Acción Ciudadana (PAC).

Encontró su génesis en el hastío con la forma tradicional de hacer política en nuestro país, proclamó honradez, transparencia, compromiso, así como una larga serie de principios loables, los que luego guardaría en un cajón junto con el recuerdo de lo que pudo haber sido pero no fue: una nueva alternativa de gobierno.

Muchas fueron las expectativas puestas en este fruto divino. Carente de todo pecado pero integrado por pecadores, encontró en la figura de un pecador más, como Ottón Solís, el líder que emergía bajo el destello resplandeciente de un nuevo amanecer en la realidad política nacional.

Inició con el pie derecho, logrando en su primera contienda electoral aglomerar a toda una masa amorfa descontenta con el bipartidismo tradicional por las más variadas razones.

Eso le generó el 26% de los votos en el 2002, logrando consolidarse de la noche a la mañana como la tercera fuerza política de importancia.

Sorpresivamente, como fue su crecimiento, las dulces mieles del éxito poco le durarían, pues pronto vendría su primer y máximo revés: la creación de su enigmático y controversial código de ética.

Las exigencias generaron diferencias en su interpretación, lo que causó la renuncia de 6 de los 14 diputados obtenidos por este partido en el periodo 2002-2006, situación que los motivó a tomar las precauciones del caso para que esta situación no sucediera de nuevo, así que reforzaron sus controles y al mejor estilo de la escuela de la “ñiña pochita”, crearon una escuela dogmática para que aquellos militantes interesados en aspirar a un cargo de representación popular en la próxima administración, luego no se les salieran del canasto.

Para sorpresa de muchos el PAC logró sobreponerse ante el éxodo masivo de sus diputados durante la administración Pacheco, y en las elecciones presidenciales del 2006 alcanzaría convertirse en la segunda fuerza política quizás gracias a los escándalos de corrupción destapados en 2004, quizás por el efecto adverso que generaba una nueva candidatura de Oscar Arias.

Acaso por muchas otras cosas más. La cuestión es que el PAC consiguió convertirse en la más grande oposición, no sólo al gobierno de turno sino, al desarrollo mismo del país.

Con el paso del tiempo el PAC fue sumando revés tras revés, hasta hacer de ellos una constante y su máximo compañero. No tardó mucho tiempo y le sobrevinieron los escándalos de la diputada Nidia González, la controvertida renuncia de la diputada Sadie Bravo por aparentes problemas personales, el escándalo con la obtención de tierras del IDA por Ottón Solís, la historia del carretillo, la desobediencia juvenil de la diputada Andrea Morales a la sagrada escritura rojiamarilla, y la intromisión chavista en el TLC confesada por algunos de sus miembros.

A la lista de pecados capitales, maquillados por el caudillista Ottón Solís, se sumó la trampa de una alianza parlamentaria enarbolada por Luis Fishman y, recientemente, las divisiones tras la muerte de ella, originadas desde la tramitación de la reforma fiscal y que podría culminar con nuevos casos de transfuguismo en el seno de la agrupación.

Ha quedado claro, así, que lo que un día fue una resplandeciente luz de esperanza en la política nacional ha sido eclipsada por la lúgubre actuación de sus diputados.

La intolerancia predicada por Ottón Solís, su doble discurso, su irrespeto a la voluntad del pueblo, entre muchas otras cosas más, llevaron al PAC de hoy ante una enorme disyuntiva: morir defendiendo los ideales con los que el partido fue creado hace 11 años, o convertirse en un partido igual a los que tanto critica.

El PAC es un partido fracturado ante su más grande reto en sus 12 años de historia: sobrevivir a sí mismo.

Nota: Artículo originalmente publicado el 12 de junio de 2008, reeditado el 27 de mayo de 2010.

Nacido en los primeros días del mes de diciembre del 2000 bajo el liderazgo de notables disidentes de otras fuerzas políticas,
académicos y ciudadanos en general, vino al mundo el Partido Acción Ciudadana (PAC).

Encontró su génesis en el hastío con la forma tradicional de hacer política en nuestro país, proclamó honradez, transparencia, compromiso, así como una larga serie de principios loables, los que luego guardaría en un cajón junto con el recuerdo de lo que pudo haber sido pero no fue: una nueva alternativa de gobierno.

Muchas fueron las expectativas puestas en este fruto divino. Carente de todo pecado pero integrado por pecadores, encontró en la figura de un pecador más, como Ottón Solís, el líder que emergía bajo el destello resplandeciente de un nuevo amanecer en la realidad política nacional.

Inició con el pie derecho, logrando en su primera contienda electoral aglomerar a toda una masa amorfa descontenta con el bipartidismo tradicional por las más variadas razones.

Eso le generó el 26% de los votos en el 2002, logrando consolidarse de la noche a la mañana como la tercera fuerza política de importancia.

Sorpresivamente, como fue su crecimiento, las dulces mieles del éxito poco le durarían, pues pronto vendría su primer y máximo revés: la creación de su enigmático y controversial código de ética.

Las exigencias generaron diferencias en su interpretación, lo que causó la renuncia de 6 de los 14 diputados obtenidos por este partido en el periodo 2002-2006, situación que los motivó a tomar las precauciones del caso para que esta situación no sucediera de nuevo, así que reforzaron sus controles y al mejor estilo de la escuela de la “ñiña pochita”, crearon una escuela dogmática para que aquellos militantes interesados en aspirar a un cargo de representación popular en la próxima administración, luego no se les salieran del canasto.

Para sorpresa de muchos el PAC logró sobreponerse ante el éxodo masivo de sus diputados durante la administración Pacheco, y en las elecciones presidenciales del 2006 alcanzaría convertirse en la segunda fuerza política quizás gracias a los escándalos de corrupción destapados en 2004, quizás por el efecto adverso que generaba una nueva candidatura de Oscar Arias.

Acaso por muchas otras cosas más. La cuestión es que el PAC consiguió convertirse en la más grande oposición, no sólo al gobierno de turno sino, al desarrollo mismo del país.

Con el paso del tiempo el PAC fue sumando revés tras revés, hasta hacer de ellos una constante y su máximo compañero. No tardó mucho tiempo y le sobrevinieron los escándalos de la diputada Nidia González, la controvertida renuncia de la diputada Sadie Bravo por aparentes problemas personales, el escándalo con la obtención de tierras del IDA por Ottón Solís, la historia del carretillo, la desobediencia juvenil de la diputada Andrea Morales a la sagrada escritura rojiamarilla, y la intromisión chavista en el TLC confesada por algunos de sus miembros.


A la lista de pecados capitales, maquillados por el caudillista Ottón Solís, se sumó la trampa de una alianza parlamentaria enarbolada por Luis Fishman y, recientemente, las divisiones tras la muerte de ella, originadas desde la tramitación de la reforma fiscal y que podría culminar con nuevos casos de transfuguismo en el seno de la agrupación.

Ha quedado claro, así, que lo que un día fue una resplandeciente luz de esperanza en la política nacional ha sido eclipsada por la lúgubre actuación de sus diputados.

La intolerancia predicada por Ottón Solís, su doble discurso, su irrespeto a la voluntad del pueblo, entre muchas otras cosas más, llevaron al PAC de hoy ante una enorme disyuntiva: morir defendiendo los ideales con los que el partido fue creado hace 11 años, o convertirse en un partido igual a los que tanto critica.

El PAC es un partido fracturado ante su más grande reto en sus 12 años de historia: sobrevivir a sí mismo.

Nota: Artículo originalmente publicado el 12 de junio de 2008, reeditado el 27 de mayo de 2010.

Nacido en los primeros días del mes de diciembre del 2000 bajo el liderazgo de notables disidentes de otras fuerzas políticas, cialis académicos y ciudadanos en general,
vino al mundo el Partido Acción Ciudadana (PAC).

Encontró su génesis en el hastío con la forma tradicional de hacer política en nuestro país, price
proclamó honradez, transparencia, compromiso, así como una larga serie de principios loables, los que luego guardaría en un cajón junto con el recuerdo de lo que pudo haber sido pero no fue: una nueva alternativa de gobierno.

Muchas fueron las expectativas puestas en este fruto divino. Carente de todo pecado pero integrado por pecadores, encontró en la figura de un pecador más, como Ottón Solís, el líder que emergía bajo el destello resplandeciente de un nuevo amanecer en la realidad política nacional.

Inició con el pie derecho, logrando en su primera contienda electoral aglomerar a toda una masa amorfa descontenta con el bipartidismo tradicional por las más variadas razones.

Eso le generó el 26% de los votos en el 2002, logrando consolidarse de la noche a la mañana como la tercera fuerza política de importancia.

Sorpresivamente, como fue su crecimiento, las dulces mieles del éxito poco le durarían, pues pronto vendría su primer y máximo revés: la creación de su enigmático y controversial código de ética.

Las exigencias generaron diferencias en su interpretación, lo que causó la renuncia de 6 de los 14 diputados obtenidos por este partido en el periodo 2002-2006, situación que los motivó a tomar las precauciones del caso para que esta situación no sucediera de nuevo, así que reforzaron sus controles y al mejor estilo de la escuela de la “ñiña pochita”, crearon una escuela dogmática para que aquellos militantes interesados en aspirar a un cargo de representación popular en la próxima administración, luego no se les salieran del canasto.

Para sorpresa de muchos el PAC logró sobreponerse ante el éxodo masivo de sus diputados durante la administración Pacheco, y en las elecciones presidenciales del 2006 alcanzaría convertirse en la segunda fuerza política quizás gracias a los escándalos de corrupción destapados en 2004, quizás por el efecto adverso que generaba una nueva candidatura de Oscar Arias.

Acaso por muchas otras cosas más. La cuestión es que el PAC consiguió convertirse en la más grande oposición, no sólo al gobierno de turno sino, al desarrollo mismo del país.

Con el paso del tiempo el PAC fue sumando revés tras revés, hasta hacer de ellos una constante y su máximo compañero. No tardó mucho tiempo y le sobrevinieron los escándalos de la diputada Nidia González, la controvertida renuncia de la diputada Sadie Bravo por aparentes problemas personales, el escándalo con la obtención de tierras del IDA por Ottón Solís, la historia del carretillo, la desobediencia juvenil de la diputada Andrea Morales a la sagrada escritura rojiamarilla, y la intromisión chavista en el TLC confesada por algunos de sus miembros.

A la lista de pecados capitales, maquillados por el caudillista Ottón Solís, se sumó la trampa de una alianza parlamentaria enarbolada por Luis Fishman y, recientemente, las divisiones tras la muerte de ella, originadas desde la tramitación de la reforma fiscal y que podría culminar con nuevos casos de transfuguismo en el seno de la agrupación.

Ha quedado claro, así, que lo que un día fue una resplandeciente luz de esperanza en la política nacional ha sido eclipsada por la lúgubre actuación de sus diputados.

La intolerancia predicada por Ottón Solís, su doble discurso, su irrespeto a la voluntad del pueblo, entre muchas otras cosas más, llevaron al PAC de hoy ante una enorme disyuntiva: morir defendiendo los ideales con los que el partido fue creado hace 11 años, o convertirse en un partido igual a los que tanto critica.

El PAC es un partido fracturado ante su más grande reto en sus 12 años de historia: sobrevivir a sí mismo.

Nota: Artículo reeditado, originalmente publicado el 12 de junio de 2008.

Nacido en los primeros días del mes de diciembre del 2000 bajo el liderazgo de notables disidentes de otras fuerzas políticas,
vino al mundo el Partido Acción Ciudadana (PAC).

Encontró su génesis en el hastío con la forma tradicional de hacer política en nuestro país, proclamó honradez, transparencia, compromiso, así como una larga serie de principios loables, los que luego guardaría en un cajón junto con el recuerdo de lo que pudo haber sido pero no fue: una nueva alternativa de gobierno.

Muchas fueron las expectativas puestas en este fruto divino. Carente de todo pecado pero integrado por pecadores, encontró en la figura de un pecador más, como Ottón Solís, el líder que emergía bajo el destello resplandeciente de un nuevo amanecer en la realidad política nacional.

Inició con el pie derecho, logrando en su primera contienda electoral aglomerar a toda una masa amorfa descontenta con el bipartidismo tradicional por las más variadas razones.

Eso le generó el 26% de los votos en el 2002, logrando consolidarse de la noche a la mañana como la tercera fuerza política de importancia.

Sorpresivamente, como fue su crecimiento, las dulces mieles del éxito poco le durarían, pues pronto vendría su primer y máximo revés: la creación de su enigmático y controversial código de ética.

Las exigencias generaron diferencias en su interpretación, lo que causó la renuncia de 6 de los 14 diputados obtenidos por este partido en el periodo 2002-2006, situación que los motivó a tomar las precauciones del caso para que esta situación no sucediera de nuevo, así que reforzaron sus controles y al mejor estilo de la escuela de la “ñiña pochita”, crearon una escuela dogmática para que aquellos militantes interesados en aspirar a un cargo de representación popular en la próxima administración, luego no se les salieran del canasto.

Para sorpresa de muchos el PAC logró sobreponerse ante el éxodo masivo de sus diputados durante la administración Pacheco, y en las elecciones presidenciales del 2006 alcanzaría convertirse en la segunda fuerza política quizás gracias a los escándalos de corrupción destapados en 2004, quizás por el efecto adverso que generaba una nueva candidatura de Oscar Arias.

Acaso por muchas otras cosas más. La cuestión es que el PAC consiguió convertirse en la más grande oposición, no sólo al gobierno de turno sino, al desarrollo mismo del país.

Con el paso del tiempo el PAC fue sumando revés tras revés, hasta hacer de ellos una constante y su máximo compañero. No tardó mucho tiempo y le sobrevinieron los escándalos de la diputada Nidia González, la controvertida renuncia de la diputada Sadie Bravo por aparentes problemas personales, el escándalo con la obtención de tierras del IDA por Ottón Solís, la historia del carretillo, la desobediencia juvenil de la diputada Andrea Morales a la sagrada escritura rojiamarilla, y la intromisión chavista en el TLC confesada por algunos de sus miembros.

A la lista de pecados capitales, maquillados por el caudillista Ottón Solís, se sumó la trampa de una alianza parlamentaria enarbolada por Luis Fishman y, recientemente, las divisiones tras la muerte de ella, originadas desde la tramitación de la reforma fiscal y que podría culminar con nuevos casos de transfuguismo en el seno de la agrupación.

Ha quedado claro, así, que lo que un día fue una resplandeciente luz de esperanza en la política nacional ha sido eclipsada por la lúgubre actuación de sus diputados.

La intolerancia predicada por Ottón Solís, su doble discurso, su irrespeto a la voluntad del pueblo, entre muchas otras cosas más, llevaron al PAC de hoy ante una enorme disyuntiva: morir defendiendo los ideales con los que el partido fue creado, o convertirse en un partido igual a los que tanto critica.

El PAC es un partido fracturado ante su más grande reto en  12 años de historia: sobrevivir a sí mismo.

Nota: Artículo reeditado, originalmente publicado el 12 de junio de 2008.

Nacido en los primeros días del mes de diciembre del 2000 bajo el liderazgo de notables disidentes de otras fuerzas políticas,
académicos y ciudadanos en general,
vino al mundo el Partido Acción Ciudadana (PAC).

Encontró su génesis en el hastío con la forma tradicional de hacer política en nuestro país, proclamó honradez, transparencia, compromiso, así como una larga serie de principios loables, los que luego guardaría en un cajón junto con el recuerdo de lo que pudo haber sido pero no fue: una nueva alternativa de gobierno.

Muchas fueron las expectativas puestas en este fruto divino. Carente de todo pecado pero integrado por pecadores, encontró en la figura de un pecador más, como Ottón Solís, el líder que emergía bajo el destello resplandeciente de un nuevo amanecer en la realidad política nacional.

Inició con el pie derecho, logrando en su primera contienda electoral aglomerar a toda una masa amorfa descontenta con el bipartidismo tradicional por las más variadas razones.

Eso le generó el 26% de los votos en el 2002, logrando consolidarse de la noche a la mañana como la tercera fuerza política de importancia.

Sorpresivamente, como fue su crecimiento, las dulces mieles del éxito poco le durarían, pues pronto vendría su primer y máximo revés: la creación de su enigmático y controversial código de ética.

Las exigencias generaron diferencias en su interpretación, lo que causó la renuncia de 6 de los 14 diputados obtenidos por este partido en el periodo 2002-2006, situación que los motivó a tomar las precauciones del caso para que esta situación no sucediera de nuevo, así que reforzaron sus controles y al mejor estilo de la escuela de la “ñiña pochita”, crearon una escuela dogmática para que aquellos militantes interesados en aspirar a un cargo de representación popular en la próxima administración, luego no se les salieran del canasto.

Para sorpresa de muchos el PAC logró sobreponerse ante el éxodo masivo de sus diputados durante la administración Pacheco, y en las elecciones presidenciales del 2006 alcanzaría convertirse en la segunda fuerza política quizás gracias a los escándalos de corrupción destapados en 2004, quizás por el efecto adverso que generaba una nueva candidatura de Oscar Arias.

Acaso por muchas otras cosas más. La cuestión es que el PAC consiguió convertirse en la más grande oposición, no sólo al gobierno de turno sino, al desarrollo mismo del país.

Con el paso del tiempo el PAC fue sumando revés tras revés, hasta hacer de ellos una constante y su máximo compañero. No tardó mucho tiempo y le sobrevinieron los escándalos de la diputada Nidia González, la controvertida renuncia de la diputada Sadie Bravo por aparentes problemas personales, el escándalo con la obtención de tierras del IDA por Ottón Solís, la historia del carretillo, la desobediencia juvenil de la diputada Andrea Morales a la sagrada escritura rojiamarilla, y la intromisión chavista en el TLC confesada por algunos de sus miembros.

A la lista de pecados capitales, maquillados por el caudillista Ottón Solís, se sumó la trampa de una alianza parlamentaria enarbolada por Luis Fishman y, recientemente, las divisiones tras la muerte de ella, originadas desde la tramitación de la reforma fiscal y que podría culminar con nuevos casos de transfuguismo en el seno de la agrupación.

Ha quedado claro, así, que lo que un día fue una resplandeciente luz de esperanza en la política nacional ha sido eclipsada por la lúgubre actuación de sus diputados.

La intolerancia predicada por Ottón Solís, su doble discurso, su irrespeto a la voluntad del pueblo, entre muchas otras cosas más, llevaron al PAC de hoy ante una enorme disyuntiva: morir defendiendo los ideales con los que el partido fue creado, o convertirse en un partido igual a los que tanto critica.

El PAC es un partido fracturado ante su más grande reto en sus 12 años de historia: sobrevivir a sí mismo.

Nota: Artículo reeditado, originalmente publicado el 12 de junio de 2008.

En un principio el detonante del “Movimiento 15-M” o “Democracia Real Ya” en España,
fue el hastío que factores como: el desempleo, la precariedad laboral, la dificultad para acceder a la vivienda y la falta de expectativas sobre su futuro, han generado en una sociedad que hoy se cuestiona sobre la calidad de su democracia, la pertinencia de la existencia de los partidos políticos y mejores formas de representación.

Entre los grupos más importantes que han tomado partida dentro de las protestas de este movimiento, se encuentra el denominado “Juventud Sin Futuro”, que como lo indica su nombre se compone de jóvenes españoles, donde el desempleo alcanza el 40% y quizás sean los más perjudicados de todos, debido a importantes recortes en el presupuesto a la educación, lo que ensombrece aún más su futuro.

Situación actual. En Europa, especialmente en España, la crisis financiera internacional ha golpeado muy fuerte. La tasa de desempleo en el país ibérico alcanzó durante el primer trimestre del 2011 una cifra record de aproximadamente el 21,3%. En Latinoamérica el panorama tampoco parece ser muy alentador, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente hay 20 millones de jóvenes que ni trabajan, ni estudian, un 1,5% de esa cantidad en nuestro país, donde según cifras suministradas por la Ministra de Trabajo, Sandra Piszk, existen alrededor de 300.000 muchachos en esa condición.

En el caso particular de Costa Rica, la situación de gran parte de la juventud tampoco es halagüeña, independientemente de que cuenten con estudios universitarios en su currículo, esto debido a que nuestro país se encuentran ante tres importantes retos, considerados verdaderas bombas de tiempo, que de no ser atendidas podrían explotar en cualquier momento: desempleo, imposibilidad de obtener vivienda propia y una eventual quiebra del sistema de pensiones.

Sin empleo. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), ha informado que la tasa de desempleo abierto en 2010 ha disminuido en comparación con el año anterior (2009), donde alcanzo un 8,4% para situarse en un 7,3% (151.678 jóvenes entre 25 y 34 años). La cifra es baja comparada con la existente actualmente en España, pero debe de mantenernos alerta debido al aumento de la pobreza que ha llegado al 21,3% de los hogares, pero principalmente a la orientación y calidad de nuestra sistema de educación. ¡Necesitamos menos abogados y psicólogos, pero muchísimo más ingenieros y personal técnico! ¡Ojalá con dominio de hasta tres idiomas!

Nuestro país se encuentra enfrascado en el debate entre la cantidad de jóvenes dentro de las aulas versus la calidad de la educación que reciben dentro de ellas. Es cierto que programas como “Avancemos” han significado un importante decrecimiento de la deserción en la enseñanza secundaria, que ha pasado del 13,2% en 2006 al 10,2% de los estudiantes matriculados en 2010, además, el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) viene dando pasos importantes a favor de la educación técnica y se ha elevado el presupuesto en educación al 8% del PIB. Sin embargo, nuestros jóvenes se siguen inclinando por las Ciencias Sociales, las cuales cuentan con poca oferta laboral, inexplicablemente los ¡Jóvenes huyen de las carreras con más opciones de trabajo! y la educación universitaria de nuestro país como ha dicho el propio presidente del (SINAES), Guillermo Vargas, se ha convertido en una maquila de títulos, graduando empleados y no futuros empleadores.

Es urgente una reforma integral a nuestro sistema de educación acorde a una nueva visión de desarrollo, podríamos estar graduando cada día más jóvenes sin futuro, conviene preguntarnos ante estas circunstancias ¿Cuáles jóvenes se sentirán más indignados, aquellos que ni estudian, ni trabajan o los que invirtieron alrededor de 15 años en el sistema de educación y hoy no encuentran empleo?

Sin vivienda. No hay nada que atente más contra la emancipación de los jóvenes, que la incapacidad de obtener vivienda propia. Los jóvenes profesionales se encuentran ante una verdadera imposibilidad de acceder a la vivienda y no se ve una solución verdaderamente satisfactoria por ninguna parte.

La imposibilidad de obtener empleo y la precariedad laboral, irremediablemente reducen las posibilidades de acceder a la vivienda. En nuestro país casi la tercera parte de los hogares (29%) no tienen techo propio y 35.000 familias no califican para bono ni para crédito de vivienda.

El editorial de La Nación del 24/05/11 “Clase media sin techo”, fue completamente claro en el asunto, cito textualmente dos frases extraídas de él: “Hogares con ingresos de entre ¢1,1 y ¢1,9 millones no pueden aspirar a un préstamo suficiente para colmar la aspiración de tener un techo propio y tampoco son elegibles, por exceso de ingresos, para obtener ayuda estatal similar a los bonos dispuestos para los sectores más empobrecidos.” “…Esa circunstancia socava importantes bases de la estabilidad social. Guillermo Carazo, presidente del Comité de Vivienda de la CCC, describe la situación como una “bomba de tiempo”…”

Resultaría injusto, no reconocer que se vienen realizando importantes esfuerzos en el tema de vivienda, como la reciente aprobación en la Asamblea Legislativa de los expedientes 17.797 y 17.524, el primero de ellos permitirá mediante el bono diferido atender principalmente el deseo de la clase media por obtener vivienda y el segundo optar por bonos para construir en segunda planta. No obstante, estas alternativas dudo sean suficientes para remediar esta difícil situación, tema que a criterio de muchos expertos requiere una cirugía todavía mayor.

Sin pensión. El tema de pensiones todavía no se encuentra dentro del imaginario del joven, quizás debido a que su preocupación principal es encontrar primero un trabajo relativamente estable, antes de preocuparse por su pensión, pero cuidado ¡Los jóvenes podríamos estar cotizando para no obtener una pensión en el futuro!

El sistema de pensiones hoy no goza de buena salud, un análisis de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha señalado que a partir del 2038 los ingresos que aportan los cotizantes al Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), no serán suficientes para pagar las pensiones de los trabajadores y que las reservas del fondo se podrían agotar en el 2045.

El reto demográfico que experimenta nuestro país ante la jubilación de los baby boomers, el descenso de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la crisis financiera, amenazan con desatar una crisis en el largo plazo en este sector, donde también es sumamente urgente una reforma para garantizar su funcionamiento en el largo plazo. ¡Retrasar y no adelantar la edad de jubilación, no sonará atractivo, pero podría ser una alternativa a considerar!

Es necesario que la juventud costarricense logré unirse alrededor de una agenda común propia, capaz de movilizarla por sí misma, como si sucede en España, de no hacerlo muy probablemente la clase política, no hará mucho para intentar solventarle sus problemas. La juventud seguirá siendo utilizada por grupos de presión panfletarios, para defensa u oposición a proyectos coyunturales de interés de estos y no propios de los jóvenes.

Similar al caso de los años ochenta, podríamos estar perdiendo no una, sino varias generaciones, alimentando el circulo de la pobreza y los cinturones de miseria. Isabel Román, coordinadora del Informe Estado de la Educación ha advertido sobre la posibilidad de repetir la experiencia de aquella década, no por un retroceso en la cobertura, sino por falta de calidad.

Los culpables de esta situación serán muchos, pero la protesta será contra los políticos, quienes hasta el momento la ignoran o postergan importantes decisiones que urge tomar. ¡La juventud no debe de tener miedo, debe reclamar porque se le garantice un futuro!

Publicado en la Revista Poder Político de Costa Rica. Agosto-Setiembre 2011. Edición 33. Año 2. Páginas 36 y 37. Ver aquí: (El artículo)(Toda la revista)

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3 Responses to “Indignados: Juventud sin futuro.”

  1. Jorge Arturo

    Muy acertada la preocupación. Las carreras deberían informarle al estudiante sobre las posibilidades reales de empleo antes de embarcarse en sacar una carrera sin futuro. Me gustaría tambèn que se discutiera las razones que llevaron a España a su situación actual, para evitar que CR llegue a eso.

  2. Terox

    No entiendo como ningún banco estatal le entra a esas familias con ingresos entre 1.1 y 1.9 millones… ¿que hacen con el montón de plata que captan? No puede ser que no sea “negocio” prestarle a esta gente, teniendo como garantía la casa…

  3. maluigi

    Ey hola, que bueno, que buen artículo, con muchos links, y en general con una vision general de la situación de los jovenes en la actualidad.
    Pues me parece muy loco que por un lado haya desempleo, pero que por otro no haya gente capacitada para llenar los puestos de empresas que necesitan gente.
    Por otro lado, desgraciadamente, CR se está convirtiendo en una maquila de call centers, y claro, es trabajo, pero si la gente se enrumba solo a estudiar para lo que necesitan las empresas, vamos a tener un país de idiotas, como máquinas, que solo inglés y computación. Talvez todos los modelos de estudios tradicionales del mundo occidental esten desfazados en seguir dando carreras como filosofía, psicología, o educacion, o derecho,(los jevenes del 15-M son en su mayoría gente educadísima, con titulos, masters y demás, y por un lado no encuentran ni trabajo en su ramo, pero tampoco en trabajos para zafar, como serían meseros, ayudante de tal u tal cosa, enfin) pero el asunto es que tampoco se pueden producir robots…sin conciencia histórica, sin conocimientos del mundo en el que viven, sin saber leer o escribir…redactar, pensar…una persona culta, podrá hacer con más facilidad una serie de cosas que una persona que solo tiene una educación dirigida a realizar actos mecánicos….aunque el fin, sea en muchos casos la realización de actos mecánicos….repetitivos y demás…
     
    Es un gran tema, daría para hablar muchísimo, pero lo dejo para otro día…..felicidades por el artículo….

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