Enero 2010 – Daniel Calvo
List

Hoy,
los grupúsculos políticos,
sin sentido propositivo, languidecen en el pasado.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica, de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión. Es más, se infiere de nuestro hoy sobrepoblado sistema de partidos.

Promiscuos liderazgos. La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente, la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de estos sectores y en un océano de egoísmos personalistas, naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.

Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico, algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no solo en padres de la patria, sino en mártires de esta.

Modelo de desarrollo. Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

Publicado en la Nación el 21/08/2009.Ver aquí

El fracaso de la actual autoproclamada a sí misma “izquierda” en Costa Rica,
de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.


La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.


Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.

Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

Hoy, order
los grupúsculos políticos,
sin sentido propositivo, languidecen en el pasado.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica, de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión. Es más, se infiere de nuestro hoy sobrepoblado sistema de partidos.

Promiscuos liderazgos. La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente, la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de estos sectores y en un océano de egoísmos personalistas, naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.

Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico, algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no solo en padres de la patria, sino en mártires de esta.

Modelo de desarrollo. Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

Publicado en la Nación el 21/08/2009.Ver aquí

El fracaso de la actual autoproclamada a sí misma “izquierda” en Costa Rica,
de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.


La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.


Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.

Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

El fracaso de la actual autoproclamada a sí misma “izquierda” en Costa Rica,
de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.


La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.


Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.

Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

El fracaso de la actual autoproclamada a sí misma “izquierda” en Costa Rica, de tintes “nostálgicos”, page
“patrióticos”, order
“éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.


La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.


Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.

Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica,
de tintes “nostálgicos”,
“patrióticos”, order
“éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.


La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.


Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.

Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica,
“patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.

La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.

Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.

Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica, de tintes “nostálgicos”,
“patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.


La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.


Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.


Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.


No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica,
de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.


La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.


Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.


Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.


No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica,
de tintes “nostálgicos”,
“patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.

La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.

Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.

Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica,
de tintes “nostálgicos”,
“patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión, es más se infiere de nuestro hoy sobre poblado sistema de partidos.

La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de éstos sectores y en un océano de egoísmos personalistas naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.

Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no sólo en padres de la patria sino en mártires de esta.

Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

Publicado en la Nación el 21/08/2009.Ver aquí

Calvo Sánchez,
Daniel. Costarricense o bolivariano. La Nación. (San José, C.R.),
28 de mayo, 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Mora Salazar, Eric; Calvo Sánchez, Daniel; Vega Suárez, José Pablo; Coghi Bolaños, Melissa. Venciendo el miedo.La Nación. (San José, C.R.), 2 de junio, 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Inconsciencia en la UCR . La Nación. (San José, C.R.), 25 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Sí a la democracia si conviene . La Nación. (San José, C.R.), 17 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Ni de derecha ni de izquierda. La Nación. (San José, C.R.), 4 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Menosprecio de la Representación . La Nación. (San José, C.R.), 17 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Oposición y Construcción. La Nación. (San José, C.R.), 9 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El arte de negociar. La Nación. (San José, C.R.), 5 de junio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Sindicalismo de hoy. La Nación. (San José, C.R.), 7 de noviembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Mundo de quimeras.. La Nación. (San José, C.R.), 25 de diciembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La calidad de la educación de la UCR. La Nación. (San José, C.R.), 21 de abril, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Responsabilidad presupuestaria. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Matemática electoral. La Nación. (San José, C.R.), 19 de junio, 2009.

Calvo Sánchez,
Daniel. Costarricense o bolivariano. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Mora Salazar, Eric; Calvo Sánchez, Daniel; Vega Suárez, José Pablo; Coghi Bolaños, Melissa. Venciendo el miedo.La Nación. (San José, C.R.), 2 de junio, 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Inconsciencia en la UCR . La Nación. (San José, C.R.), 25 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Sí a la democracia si conviene . La Nación. (San José, C.R.), 17 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Ni de derecha ni de izquierda. La Nación. (San José, C.R.), 4 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Menosprecio de la Representación . La Nación. (San José, C.R.), 17 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Oposición y Construcción. La Nación. (San José, C.R.), 9 de febrero, 2008.

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Calvo Sánchez, Daniel. Responsabilidad presupuestaria. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Matemática electoral. La Nación. (San José, C.R.), 19 de junio, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Hipocresía patriótica. La Nación. (San José, C.R.), 21 de agostp, 2009.

Según medio de prensa escrita:

La Nación (13)

Diario Extra (7)

La Prensa Libre (7)

La República (6)

Revista “Democracia Digital” (4)

Revista Digital “De la Mano con Usted” (1)

Visualizar todas las publicaciones en distintos medios de prensa escrita nacional,
según fecha de publicación.–> Total de publicaciones (38)

Calvo Sánchez,
Daniel. Los bienes del Estado son sagrados. Diario Extra. (San José, C.R.), 22 de marzo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Candela y Fantasía. Diario Extra. (San José, C.R.), 4 de mayo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Costarricense o bolivariano. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Mora Salazar, Eric; Calvo Sánchez, Daniel; Vega Suárez, José Pablo; Coghi Bolaños, Melissa. Venciendo el miedo.La Nación. (San José, C.R.), 2 de junio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Una nueva alternativa universitaria.Revista Digital “De la Mano con Usted”. Dirección de Admisibilidad y Atención Inmediata, Defensoría de los Habitantes de la República. Nº de ISSN: 1659-276X. 4ta Edición Bimensual, 10 de junio de 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Inconsciencia en la UCR . La Nación. (San José, C.R.), 25 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Nuestra principal lucha es por la Democracia. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Sí a la democracia si conviene . La Nación. (San José, C.R.), 17 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Cuando las banderas que se ondean causan tristeza. Diario Extra. (San José, C.R.), 25 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Don Mario déjese ya de charlatanerías. Diario Extra. (San José, C.R.), 17 de diciembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Ni de derecha ni de izquierda. La Nación. (San José, C.R.), 4 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Menosprecio de la Representación . La Nación. (San José, C.R.), 17 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Matices demográficas del voto. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 4 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Oposición y Construcción. La Nación. (San José, C.R.), 9 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 15 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Igualdad sí, igualitarismo no. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 26 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 27 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. ¿Ingenuidad o Malicia?. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. E-Política, voto joven y abstencionismo. La Republica. (San José, C.R.), 31 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Gobierno Digital Municipal. Revista Democracia Digital. Año 7 Semana del 23 al 30 de abril del 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La campaña política ha comenzado. La Republica. (San José, C.R.), 14 de mayo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El daño esta hecho. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 14 de mayo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El arte de negociar. La Nación. (San José, C.R.), 5 de junio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Fratricidio Político. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 9 de julio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Fratricidio Político. Diario Extra. (San José, C.R.), 11 de julio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Gobierno Digital Municipal. La Republica. (San José, C.R.), 2 de setiembre, 2008.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Retórica y estrategia del voto. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 4 de setiembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El resurgimiento de John McCain. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 18 de setiembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Partidos Políticos 2.0 ¿En Costa Rica?. Revista Democracia Digital. Año 7 Semana del 8 al 15 de octubre del 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Partidos Políticos 2.0 ¿En Costa Rica?. La Republica. (San José, C.R.), 16 de octubre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Sindicalismo de hoy. La Nación. (San José, C.R.), 7 de noviembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Mundo de quimeras.. La Nación. (San José, C.R.), 25 de diciembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Un posible nuevo referéndum. Revista Democracia Digital. Año 8 Semana del 6 al 11 de febrero del 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. El circense control político. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 7 de marzo, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. La calidad de la educación de la UCR.. La Nación. (San José, C.R.), 21 de abril, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. La calidad de la educación de la UCR.. Revista Democracia Digital. Año 8 Semana del 22 al 29 de abril del 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Responsabilidad presupuestaria. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Matemática electoral. La Nación. (San José, C.R.), 19 de junio, 2009.

Hoy, approved
los grupúsculos políticos, sin sentido propositivo, languidecen en el pasado.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica, de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión. Es más, se infiere de nuestro hoy sobrepoblado sistema de partidos.

Promiscuos liderazgos. La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente, la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de estos sectores y en un océano de egoísmos personalistas, naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.

Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico, algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no solo en padres de la patria, sino en mártires de esta.

Modelo de desarrollo. Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

Publicado en la Nación el 21/08/2009.Ver aquí

Hoy,
los grupúsculos políticos,
sin sentido propositivo,
languidecen en el pasado.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica, de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión. Es más, se infiere de nuestro hoy sobrepoblado sistema de partidos.

Promiscuos liderazgos. La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente, la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de estos sectores y en un océano de egoísmos personalistas, naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.

Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico, algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no solo en padres de la patria, sino en mártires de esta.

Modelo de desarrollo. Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

Publicado en la Nación el 21/08/2009.Ver aquí

Hoy,
los grupúsculos políticos, sin sentido propositivo, languidecen en el pasado.

El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica, de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión. Es más, se infiere de nuestro hoy sobrepoblado sistema de partidos.

Promiscuos liderazgos. La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente, la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de estos sectores y en un océano de egoísmos personalistas, naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.

Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.

Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico, algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no solo en padres de la patria, sino en mártires de esta.

Modelo de desarrollo. Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.

No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político, para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.

Publicado en la Nación el 21/08/2009.Ver aquí

Datos Personales.

_______________________________________________________________________

Nombre: Daniel Calvo Sánchez.

Cédula: 3-408-971

Nacionalidad: Costarricense.

Edad: 23 años.

Fecha de Nacimiento: 29 de Enero de 1986.

Estado Civil: Soltero.

Profesión: Estudiante de Ciencias Políticas y Derecho. Universidad de Costa Rica.

Domicilio: Costado Sur de la Plaza El Carmen,
Cartago.

Teléfono: 25-51-71-17 (Habitación) 83-49-86-49 (Celular)

Correo electrónico info@danielcalvo.com

Estudios Realizados.

_______________________________________________________________________

2007-actual

Estudiante de Derecho.

Universidad de Costa Rica.

2006-actual

Estudiante Ciencias Políticas.

Universidad de Costa Rica.

2003-2004

Certificado de Operador en Computadoras.

Colegio de Sagrado Corazón de Jesús de Cartago.

1999-2004

Bachiller en Educación Media.

Colegio de Sagrado Corazón de Jesús de Cartago.

Experiencia Laboral.

_______________________________________________________________________

Marzo 2007-Agosto 2009.

Asistente en Coordinación de Proyectos.

Instituto de Educación y Formación Política Rodrigo Facio. Partido Liberación Nacional (PLN).

Referencia:

Dr. Justo Aguilar Fong

Dr. Francisco Antonio Pacheco Fernández

Julio 2008-Febrero 2009.

Servicios de Asistencia en Consultoría dedicada a la elaboración de una propuesta de Reglamento Legislativo. / Elaboración de informes de investigación alrededor de diversas temáticas vinculadas con el procedimiento legislativo.

Cooperación Alemana al Desarrollo, order
Agencia GTZ.

Referencia:

Lic. Mario Redondo Poveda

Octubre 2008.

Asistencia Técnica. / Diagnóstico en medios de comunicación: Bases informativas de estrategia de comunicación: el uso de conceptos progresistas en medios de prensa y “marca política” partidaria en Seguridad Ciudadana.

Fundación Friedrich Ebert Stiftung.

Referencia:

Lic. Max Loría Ramírez

Febrero 2009-Presente.

Asesor Ad Honorem.

Despacho del diputado Federico Tinoco Carmona.

Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica.

Referencia:

Lic. Eugenio Herrera Balharry

Junio 2009-Presente.

Pasante Ad Honorem.

Dirección de Cooperación Internacional.

Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República de Costa Rica.

Referencia:

Licda. Circe Milena Villanueva Monge.

Otros.

_______________________________________________________________________

Conocimientos en computación: Ambiente Windows y Office,
2007.

Seminario: “Modelo de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (MOEA)” – Para Universidades –, en condición de miembro de la Delegación de los Estados Unidos Mexicanos ante la Primera Comisión (Asuntos Jurídicos y Políticos), Universidad Nacional 2006.

Miembro de la Juventud Liberacionista, 2007.

Seminario Trinacional Sur: “Los Sistemas Políticos y los procesos de integración en Centroamérica”, Instituto Centroamericano de Estudios Políticos y la Fundación Konrad Adenauer, 2007.

Participe de la iniciativa por parte de la Casa Presidencial de la Republica de Costa Rica, denominada “Consultores Jóvenes Ministeriales” asignado al Ministerio de Planificación y Política Económica (MIDEPLAN), 2007.

Representante del Partido Liberación Nacional ante la Asamblea Nacional de la Red Consultiva de la Persona Joven, de Abril a Mayo 2007.

Subcoordinador General del Movimiento Estudiantil “Universitarios por el Sí”. Movimiento que aglutinó a los estudiantes de todas las universidades del país, principalmente universidades públicas que apoyaron la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Republica Dominicana y los Estados Unidos de Norteamérica, 2007.

Propulsor de la iniciativa de desmentir el documental “Los Piratas de la Placa Cocos” sobre los efectos negativos del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Republica Dominicana y los Estados Unidos de Norteamérica. En el documental titulado “La Verdad sobre los Piratas de la Placa Cocos”, 2007.

Curso: “Introducción a la Formulación de Estrategias de Gobierno Electrónico”, Aula Virtual del Portal Educativo de las Américas de la Organización de los Estados Americanos (OEA), 2007.

Obras comunales de cara al Referéndum del 7 de Octubre del 2007. Universitarios por el Sí. “Pintando por Costa Rica”, Fuente de la Hispanidad 23/09/2007.

Seminario: “Modelo de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (MOEA)” – Para Universidades –, en condición de vicepresidente de la Primera Comisión (Asuntos Jurídicos y Políticos), Universidad Nacional 2007.

Seminario: “Cuadros Jóvenes Centroamericanos”, Fundación Jaime Vera (PSOE), San José 2007.

I Conferencia de Brecha Digital e Inclusión Social, Programa de la Sociedad de la Información y el Conocimiento de la (UCR); y el Instituto Agustin Millares de la Universidad Carlos III de Madrid (España). San José 2008.

Charla sobre “Delitos Informáticos” 3,5 horas. Colegio de Profesionales en Informática y Computación (CPIC), San José 2008.

Seminario Taller: Gobernabilidad, Gobernanza y Gobierno Digital, impartidos por el Centro de Investigación en Administración Pública – CICAP-, en colaboración con la Organización Universitaria Interamericana (OUI), el Colegio de las Américas (COLAM), la Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIG-GE), la Universidad Técnica Particular de Loja Ecuador, del 3 a 27 de marzo de 2008, con una duración de 60 horas.

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Descargar “Currículum Vitae” en formato pdf

Según medio de prensa escrita:

La Nación (14)

Diario Extra (7)

La Prensa Libre (7)

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Revista Digital “De la Mano con Usted” (1)

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Comentarios sobre el proceso electoral 2010,
en compañía de Don Guillermo Barquero y el presentador xxx. Programa “Pulso Político” 20-01-2010. Radio Nacional 101.5 fm

[audio:http://www.danielcalvo.com/audio/02.mp3]

Hay que mirar la política siempre desde los ojos de la desconfianza y realismo.

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser,
asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto, desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

Publicado en la República el 07/11/2009. Ver aquí

Publicado en la Nación el 07/08/2010.Ver aquí.

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser,
asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto,
desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto,
desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser,
asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto,
desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto, desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

Publicado en la República el 07/11/2009. Ver aquí

Publicado en la Nación el 07/08/2010.Ver aquí.

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser,
asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto, desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

La carrera parlamentaria entendida como la reelección inmediata de los señores (as) diputados de la Asamblea Legislativa,
es sin lugar a dudas una importante reforma electoral en aras de reducir la imperecedera preocupación denominada ingobernabilidad.

Costa Rica y México son los únicos países que proscriben este tipo de reelección,
reforma la cual ad portas encontraría un ínfimo respaldo por parte de un electorado cada vez más descontento con el papel de nuestro entrabado congreso.

Sin embargo,
la reelección inmediata de legisladores, a posteriori no parece resultar una idea completamente descabellada, como quizás se pueda pensar inicialmente, pues esta reforma acuerpada por algunas otras podría generar una serie de incentivos en los electores, entre los que se destacan: una mayor rendición de cuentas, una mejora en la calidad profesional del poder legislativo y por ende una sustancial mejora en su eficiencia.

El planteamiento de esta idea no puede endosársele completamente al ministro de la presidencia Don Rodrigo Arias, quien en una reciente actividad realizada en la Asamblea Legislativa, en compañía de los presidentes de los poderes de la república ha pretendido rescatarla del sosiego, aunada a otra serie importante de reformas de carácter constitucional a ser tomadas en cuenta en una eventual Asamblea Constituyente.

En la primera legislatura de la administración 2002-2006, se inició la discusión del expediente 13.376, Reforma del artículo 107 de la Constitución Política, el cual perseguía la misma finalidad, aunque en aquella ocasión no se acompañaba de otras reformas en mejora de dicha iniciativa, como incremento en el número de escaños legislativos, restructuración territorial que devuelva al legislativo su facultad representativa, la cual actualmente se ve reducida a una función delegativa, aunque continua sin profundizarse con el escabroso tema de las listas abiertas, el cual causa terror en el seno de las estructuras partidarias, sólo superado por el tema del financiamiento privado o coyunturalmente por el de doble postulación.

Lamentablemente dicha reforma sólo es parte del eslabón de una serie de ellas, que como bien ha señalado el magistrado y presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, Luis Antonio Sobrado podría ser víctima de un debate mal planteado ¿Reformas parciales o Constituyente? Sin explicar previamente el proyecto político que se busca y en qué medida las normas vigentes lo obstaculizan. Todo esto en un año electoral, que deja de estar en ciernes y empieza a caldear los ánimos.

Publicado en Diario Extra el 06/06/2009. Ver aquí

La carrera parlamentaria entendida como la reelección inmediata de los señores (as) diputados de la Asamblea Legislativa,
es sin lugar a dudas una importante reforma electoral en aras de reducir la imperecedera preocupación denominada ingobernabilidad.

Costa Rica y México son los únicos países que proscriben este tipo de reelección,
reforma la cual ad portas encontraría un ínfimo respaldo por parte de un electorado cada vez más descontento con el papel de nuestro entrabado congreso.

Sin embargo,
la reelección inmediata de legisladores, a posteriori no parece resultar una idea completamente descabellada, como quizás se pueda pensar inicialmente, pues esta reforma acuerpada por algunas otras podría generar una serie de incentivos en los electores, entre los que se destacan: una mayor rendición de cuentas, una mejora en la calidad profesional del poder legislativo y por ende una sustancial mejora en su eficiencia.

El planteamiento de esta idea no puede endosársele completamente al ministro de la presidencia Don Rodrigo Arias, quien en una reciente actividad realizada en la Asamblea Legislativa, en compañía de los presidentes de los poderes de la república ha pretendido rescatarla del sosiego, aunada a otra serie importante de reformas de carácter constitucional a ser tomadas en cuenta en una eventual Asamblea Constituyente.

En la primera legislatura de la administración 2002-2006, se inició la discusión del expediente 13.376, Reforma del artículo 107 de la Constitución Política, el cual perseguía la misma finalidad, aunque en aquella ocasión no se acompañaba de otras reformas en mejora de dicha iniciativa, como incremento en el número de escaños legislativos, restructuración territorial que devuelva al legislativo su facultad representativa, la cual actualmente se ve reducida a una función delegativa, aunque continua sin profundizarse con el escabroso tema de las listas abiertas, el cual causa terror en el seno de las estructuras partidarias, sólo superado por el tema del financiamiento privado o coyunturalmente por el de doble postulación.

Lamentablemente dicha reforma sólo es parte del eslabón de una serie de ellas, que como bien ha señalado el magistrado y presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, Luis Antonio Sobrado podría ser víctima de un debate mal planteado ¿Reformas parciales o Constituyente? Sin explicar previamente el proyecto político que se busca y en qué medida las normas vigentes lo obstaculizan. Todo esto en un año electoral, que deja de estar en ciernes y empieza a caldear los ánimos.

Según medio de prensa escrita:

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Calvo Sánchez,
Daniel. Los bienes del Estado son sagrados. Diario Extra. (San José,
C.R.), 22 de marzo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Candela y Fantasía. Diario Extra. (San José, C.R.), 4 de mayo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Nuestra principal lucha es por la Democracia. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Cuando las banderas que se ondean causan tristeza. Diario Extra. (San José, C.R.), 25 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Don Mario déjese ya de charlatanerías. Diario Extra. (San José, C.R.), 17 de diciembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. ¿Ingenuidad o Malicia?. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Fratricidio Político. Diario Extra. (San José, C.R.), 11 de julio, 2008.

Calvo Sánchez,
Daniel. Los bienes del Estado son sagrados. Diario Extra. (San José,
C.R.),
22 de marzo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Candela y Fantasía. Diario Extra. (San José, C.R.), 4 de mayo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Costarricense o bolivariano. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Mora Salazar, Eric; Calvo Sánchez, Daniel; Vega Suárez, José Pablo; Coghi Bolaños, Melissa. Venciendo el miedo.La Nación. (San José, C.R.), 2 de junio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Una nueva alternativa universitaria.Revista Digital “De la Mano con Usted”. Dirección de Admisibilidad y Atención Inmediata, Defensoría de los Habitantes de la República. Nº de ISSN: 1659-276X. 4ta Edición Bimensual, 10 de junio de 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Inconsciencia en la UCR . La Nación. (San José, C.R.), 25 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Nuestra principal lucha es por la Democracia. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Sí a la democracia si conviene . La Nación. (San José, C.R.), 17 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Cuando las banderas que se ondean causan tristeza. Diario Extra. (San José, C.R.), 25 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Don Mario déjese ya de charlatanerías. Diario Extra. (San José, C.R.), 17 de diciembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Ni de derecha ni de izquierda. La Nación. (San José, C.R.), 4 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Menosprecio de la Representación . La Nación. (San José, C.R.), 17 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Matices demográficas del voto. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 4 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Oposición y Construcción. La Nación. (San José, C.R.), 9 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 15 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Igualdad sí, igualitarismo no. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 26 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 27 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. ¿Ingenuidad o Malicia?. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. E-Política, voto joven y abstencionismo. La Republica. (San José, C.R.), 31 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Gobierno Digital Municipal. Revista Democracia Digital. Año 7 Semana del 23 al 30 de abril del 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La campaña política ha comenzado. La Republica. (San José, C.R.), 14 de mayo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El daño esta hecho. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 14 de mayo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El arte de negociar. La Nación. (San José, C.R.), 5 de junio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Fratricidio Político. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 9 de julio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Fratricidio Político. Diario Extra. (San José, C.R.), 11 de julio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Gobierno Digital Municipal. La Republica. (San José, C.R.), 2 de setiembre, 2008.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Retórica y estrategia del voto. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 4 de setiembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El resurgimiento de John McCain. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 18 de setiembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Partidos Políticos 2.0 ¿En Costa Rica?. Revista Democracia Digital. Año 7 Semana del 8 al 15 de octubre del 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Partidos Políticos 2.0 ¿En Costa Rica?. La Republica. (San José, C.R.), 16 de octubre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Sindicalismo de hoy. La Nación. (San José, C.R.), 7 de noviembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Mundo de quimeras.. La Nación. (San José, C.R.), 25 de diciembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Un posible nuevo referéndum. Revista Democracia Digital. Año 8 Semana del 6 al 11 de febrero del 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. El circense control político. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 7 de marzo, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. La calidad de la educación de la UCR.. La Nación. (San José, C.R.), 21 de abril, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. La calidad de la educación de la UCR.. Revista Democracia Digital. Año 8 Semana del 22 al 29 de abril del 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Responsabilidad presupuestaria. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Matemática electoral. La Nación. (San José, C.R.), 19 de junio, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Hipocresía patriótica. La Nación. (San José, C.R.), 21 de agosto, 2009.

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser, Sildenafil
asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto,
desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, page
asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa, approved
es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales, cacicazgos, militares y caudillos.

En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema democrático se enfrentan a una terrible crisis de legitimidad con consecuencias insospechadas, las cuales en otras latitudes lamentablemente han permitido el surgimiento de descomunales líderes al servicio del populismo, quienes han ejecutado el exterminio del sistema de partidos, para consolidarse ad perpetuam en el poder.

En Costa Rica este fenómeno no es ajeno, aunque por ahora afortunadamente sus consecuencias no son de tal magnitud. Sin embargo, el carácter personalista de nuestras agrupaciones merma la consolidación de estructuras partidarias estables a largo plazo y conlleva a cíclicos reacomodos de las principales fuerzas políticas en un sistema en el cual la prestación de candidaturas a cargos de elección popular se encuentra reservada al monopolio de los partidos políticos.

Las respuestas a interrogantes como: ¿Qué sería de nuestros principales partidos políticos sin sus figuras claves? Del PAC sin Ottón Solís, del ML sin Otto Guevara, del PUSC sin Rafael Ángel Calderón? ¿Qué habría sido del PLN en 2006 sin Oscar Arias? Señalan la prueba fáctica de lo endeble de nuestras estructuras partidarias por sí mismas.

Haciendo un repaso de los últimos 4 procesos electorales, la situación no parece distar mucho de lo expresado en párrafos anteriores.

-En febrero de 1998 un estudio realizado por Unimer el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: Candidato 37%; Partido 25%; Programa 19%; Promesas de campaña 12%.

-En febrero de 2002 la historia prácticamente se repitió, un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: Candidato 37,3%; Partido 20%; Programa 19,7%; Promesas de campaña 13,1%.

-En febrero de 2006 existieron varios elementos aunque no encuesta conocida para reforzar esta tesis, entre ellos la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, permitiendo artificialmente a otro candidato presidencial ser mucho más fuerte que su propio partido.¿Cuántos de los que votaron por Ottón Solís en 2006, votarán por él en 2010?

-En setiembre de 2009 a 5 meses de realizarse un nuevo proceso electoral una encuesta realizada por la empresa Unimer para La Nación, indicó que un 63% de los costarricenses consideran “clave” al postulante al momento de decidir su voto, así como un artículo de este mismo diario del 1 de noviembre, El País, página 5 A, ”Candidatos marginan a sus partidos en publicidad”, es incisivo en señalar como los mensajes electorales omiten nombres de las agrupaciones.

Consecuencia de lo anterior, nuestros partidos exhiben una debilidad como estructuras estables consolidadas, marcando una precaria posición, en la que si obtienen una victoria, su base inicial de apoyo tiende a erosionarse o a desaparecer tan fácilmente como la de una figura de la farándula y en caso de ser derrotados su resultado electoral en un proceso anterior, no es garantía de un resultado similar en un nuevo proceso, si su popularidad ha disminuido por su malogrado actuar como oposición.

Por tanto, en momentos en los que nos preparamos para enfrentar un nuevo proceso electoral, conviene reflexionar a los partidos políticos sobre este importante fenómeno, el cual se encuentra estrechamente ligado a otros, como la ausencia de las lealtades partidarias, la quiebra del voto entre elecciones presidenciales vs legislativas, surgimiento de outsiders, debate sobre listas abiertas, manejo de publicidad, entre otros. Así como aprovechar esta coyuntura para reforzar las estructuras partidarias que las acuerpan, dejando de ser simplemente maquinarias electorales, buscando ser verdaderos partidos políticos.

La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa,
es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales,
cacicazgos, militares y caudillos.

En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema democrático se enfrentan a una terrible crisis de legitimidad de consecuencias insospechadas, que en otras latitudes lamentablemente ha permitido el surgimiento de descomunales líderes al servicio del populismo, los cuales han ejecutado el exterminio del sistema de partidos, para consolidarse ad perpetuam en el poder.

En Costa Rica este fenómeno no es ajeno, aunque por ahora dichosamente sus consecuencias no son de tal magnitud. Sin embargo, el carácter personalista de nuestras agrupaciones merma la consolidación de estructuras partidarias estables en el largo plazo y conlleva a cíclicos reacomodos de las principales fuerzas políticas en un sistema en el cual la prestación de candidaturas a cargos de elección popular se encuentra reservada al monopolio de los partidos políticos.

La respuesta a interrogantes como: ¿Qué sería de nuestros principales partidos políticos sin sus figuras claves? Del PAC sin Ottón Solís, del ML sin Otto Guevara, del PUSC sin Rafael Ángel Calderón? ¿Qué habría sido del PLN en 2006 sin Oscar Arias? Señalan la prueba fáctica, de lo endeble de nuestras estructuras partidarias por sí mismas.

Haciendo un repaso de los últimos 4 procesos electorales, la situación no parece distar mucho de lo expresado en párrafos anteriores.

-En febrero de 1998 un estudio realizado por Unimer el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: Candidato 37%; Partido 25%; Programa 19%; Promesas de campaña 12%.

-En febrero de 2002 la historia prácticamente se repitió, un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: Candidato 37,3%; Partido 20%; Programa 19,7%; Promesas de campaña 13,1%

-En febrero de 2006 existieron varios elementos aunque no encuesta conocida para reforzar esta tesis, entre ellos la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, permitiendo artificialmente a otro candidato presidencial ser mucho más fuerte que su propio partido. ¿Cuántos de los que votaron por Ottón Solís en 2006, votaran por él en 2010?

-En setiembre de 2009 a 5 meses de realizarse un nuevo proceso electoral una encuesta realizada por la empresa Unimer para La Nación, indicó que un 63% de los costarricenses consideran “clave” al postulante al momento de decidir su voto, así como un artículo de este mismo diario del 1 de noviembre, El País, página 5 A, ”Candidatos marginan a sus partidos en publicidad”, es profuso en señalar como los mensajes electorales omiten nombres de las agrupaciones.

Consecuencia de lo anterior, nuestros partidos exhiben una debilidad como estructuras estables consolidadas, marcando una precaria posición, en la que si obtienen una victoria, su base inicial de apoyo puede a erosionarse o a desaparecer tan fácilmente como la de una figura de la farándula y en caso de ser derrotados su resultado electoral en un proceso anterior, no es garantía de un resultado similar en un nuevo proceso, si su popularidad ha disminuido por su malogrado actuar como oposición.

Por tanto, en momentos que nos preparamos para enfrentar un nuevo proceso electoral, conviene profundizar a los partidos políticos sobre este importante fenómeno, el cual se encuentra estrechamente ligado a otros, como la ausencia de las lealtades partidarias, la quiebra del voto entre elecciones presidenciales vs legislativas, surgimiento de outsiders, debate sobre listas abiertas, manejo de publicidad, entre otros. Así como aprovechar esta coyuntura para reforzar las estructuras partidarias que las acuerpan, dejando de ser simplemente maquinarias electorales, buscando ser verdaderos partidos políticos.

La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa, es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales, cacicazgos, militares y caudillos.

En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema democrático se enfrentan a una terrible crisis de legitimidad de consecuencias insospechadas, que en otras latitudes lamentablemente ha permitido el surgimiento de descomunales líderes al servicio del populismo, los cuales han ejecutado el exterminio del sistema de partidos, para consolidarse ad perpetuam en el poder.

En Costa Rica este fenómeno no es ajeno, aunque por ahora dichosamente sus consecuencias no son de tal magnitud. Sin embargo, el carácter personalista de nuestras agrupaciones merma la consolidación de estructuras partidarias estables en el largo plazo y conlleva a cíclicos reacomodos de las principales fuerzas políticas en un sistema en el cual la prestación de candidaturas a cargos de elección popular se encuentra reservada al monopolio de los partidos políticos.

La respuesta a interrogantes como: ¿Qué sería de nuestros principales partidos políticos sin sus figuras claves? Del PAC sin Ottón Solís, del ML sin Otto Guevara, del PUSC sin Rafael Ángel Calderón? ¿Qué habría sido del PLN en 2006 sin Oscar Arias? Señalan la prueba fáctica, de lo endeble de nuestras estructuras partidarias por sí mismas.

Haciendo un repaso de los últimos 4 procesos electorales, la situación no parece distar mucho de lo expresado en párrafos anteriores.

-En febrero de 1998 un estudio realizado por Unimer el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: Candidato 37%; Partido 25%; Programa 19%; Promesas de campaña 12%.

-En febrero de 2002 la historia prácticamente se repitió, un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: Candidato 37,3%; Partido 20%; Programa 19,7%; Promesas de campaña 13,1%

-En febrero de 2006 existieron varios elementos aunque no encuesta conocida para reforzar esta tesis, entre ellos la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, permitiendo artificialmente a otro candidato presidencial ser mucho más fuerte que su propio partido. ¿Cuántos de los que votaron por Ottón Solís en 2006, votaran por él en 2010?

-En setiembre de 2009 a 5 meses de realizarse un nuevo proceso electoral una encuesta realizada por la empresa Unimer para La Nación, indicó que un 63% de los costarricenses consideran “clave” al postulante al momento de decidir su voto, así como un artículo de este mismo diario del 1 de noviembre, El País, página 5 A, ”Candidatos marginan a sus partidos en publicidad”, es profuso en señalar como los mensajes electorales omiten nombres de las agrupaciones.

Consecuencia de lo anterior, nuestros partidos exhiben una debilidad como estructuras estables consolidadas, marcando una precaria posición, en la que si obtienen una victoria, su base inicial de apoyo puede a erosionarse o a desaparecer tan fácilmente como la de una figura de la farándula y en caso de ser derrotados su resultado electoral en un proceso anterior, no es garantía de un resultado similar en un nuevo proceso, si su popularidad ha disminuido por su malogrado actuar como oposición.

Por tanto, en momentos que nos preparamos para enfrentar un nuevo proceso electoral, conviene profundizar a los partidos políticos sobre este importante fenómeno, el cual se encuentra estrechamente ligado a otros, como la ausencia de las lealtades partidarias, la quiebra del voto entre elecciones presidenciales vs legislativas, surgimiento de outsiders, debate sobre listas abiertas, manejo de publicidad, entre otros. Así como aprovechar esta coyuntura para reforzar las estructuras partidarias que las acuerpan, dejando de ser simplemente maquinarias electorales, buscando ser verdaderos partidos políticos.

La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa, es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales, cacicazgos, militares y caudillos.

En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema democrático se enfrentan a una terrible crisis de legitimidad con consecuencias insospechadas, las cuales en otras latitudes lamentablemente han permitido el surgimiento de descomunales líderes al servicio del populismo, quienes han ejecutado el exterminio del sistema de partidos, para consolidarse ad perpetuam en el poder.

En Costa Rica este fenómeno no es ajeno, aunque por ahora afortunadamente sus consecuencias no son de tal magnitud. Sin embargo, el carácter personalista de nuestras agrupaciones merma la consolidación de estructuras partidarias estables a largo plazo y conlleva a cíclicos reacomodos de las principales fuerzas políticas en un sistema en el cual la prestación de candidaturas a cargos de elección popular se encuentra reservada al monopolio de los partidos políticos.

Las respuestas a interrogantes como: ¿Qué sería de nuestros principales partidos políticos sin sus figuras claves? Del PAC sin Ottón Solís, del ML sin Otto Guevara, del PUSC sin Rafael Ángel Calderón? ¿Qué habría sido del PLN en 2006 sin Oscar Arias? Señalan la prueba fáctica de lo endeble de nuestras estructuras partidarias por sí mismas.

Haciendo un repaso de los últimos 4 procesos electorales, la situación no parece distar mucho de lo expresado en párrafos anteriores.

-En febrero de 1998 un estudio realizado por Unimer el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: Candidato 37%; Partido 25%; Programa 19%; Promesas de campaña 12%.

-En febrero de 2002 la historia prácticamente se repitió, un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: Candidato 37,3%; Partido 20%; Programa 19,7%; Promesas de campaña 13,1%.

-En febrero de 2006 existieron varios elementos aunque no encuesta conocida para reforzar esta tesis, entre ellos la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, permitiendo artificialmente a otro candidato presidencial ser mucho más fuerte que su propio partido.¿Cuántos de los que votaron por Ottón Solís en 2006, votarán por él en 2010?

-En setiembre de 2009 a 5 meses de realizarse un nuevo proceso electoral una encuesta realizada por la empresa Unimer para La Nación, indicó que un 63% de los costarricenses consideran “clave” al postulante al momento de decidir su voto, así como un artículo de este mismo diario del 1 de noviembre, El País, página 5 A, ”Candidatos marginan a sus partidos en publicidad”, es incisivo en señalar como los mensajes electorales omiten nombres de las agrupaciones.

Consecuencia de lo anterior, nuestros partidos exhiben una debilidad como estructuras estables consolidadas, marcando una precaria posición, en la que si obtienen una victoria, su base inicial de apoyo tiende a erosionarse o a desaparecer tan fácilmente como la de una figura de la farándula y en caso de ser derrotados su resultado electoral en un proceso anterior, no es garantía de un resultado similar en un nuevo proceso, si su popularidad ha disminuido por su malogrado actuar como oposición.

Por tanto, en momentos en los que nos preparamos para enfrentar un nuevo proceso electoral, conviene reflexionar a los partidos políticos sobre este importante fenómeno, el cual se encuentra estrechamente ligado a otros, como la ausencia de las lealtades partidarias, la quiebra del voto entre elecciones presidenciales vs legislativas, surgimiento de outsiders, debate sobre listas abiertas, manejo de publicidad, entre otros. Así como aprovechar esta coyuntura para reforzar las estructuras partidarias que las acuerpan, dejando de ser simplemente maquinarias electorales, buscando ser verdaderos partidos políticos.

La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa,
es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales,
cacicazgos, militares y caudillos.

En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema democrático se enfrentan a una terrible crisis de legitimidad de consecuencias insospechadas, que en otras latitudes lamentablemente ha permitido el surgimiento de descomunales líderes al servicio del populismo, los cuales han ejecutado el exterminio del sistema de partidos, para consolidarse ad perpetuam en el poder.

En Costa Rica este fenómeno no es ajeno, aunque por ahora dichosamente sus consecuencias no son de tal magnitud. Sin embargo, el carácter personalista de nuestras agrupaciones merma la consolidación de estructuras partidarias estables en el largo plazo y conlleva a cíclicos reacomodos de las principales fuerzas políticas en un sistema en el cual la prestación de candidaturas a cargos de elección popular se encuentra reservada al monopolio de los partidos políticos.

La respuesta a interrogantes como: ¿Qué sería de nuestros principales partidos políticos sin sus figuras claves? Del PAC sin Ottón Solís, del ML sin Otto Guevara, del PUSC sin Rafael Ángel Calderón? ¿Qué habría sido del PLN en 2006 sin Oscar Arias? Señalan la prueba fáctica, de lo endeble de nuestras estructuras partidarias por sí mismas.

Haciendo un repaso de los últimos 4 procesos electorales, la situación no parece distar mucho de lo expresado en párrafos anteriores.

-En febrero de 1998 un estudio realizado por Unimer el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: Candidato 37%; Partido 25%; Programa 19%; Promesas de campaña 12%.

-En febrero de 2002 la historia prácticamente se repitió, un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: Candidato 37,3%; Partido 20%; Programa 19,7%; Promesas de campaña 13,1%

-En febrero de 2006 existieron varios elementos aunque no encuesta conocida para reforzar esta tesis, entre ellos la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, permitiendo artificialmente a otro candidato presidencial ser mucho más fuerte que su propio partido. ¿Cuántos de los que votaron por Ottón Solís en 2006, votaran por él en 2010?

-En setiembre de 2009 a 5 meses de realizarse un nuevo proceso electoral una encuesta realizada por la empresa Unimer para La Nación, indicó que un 63% de los costarricenses consideran “clave” al postulante al momento de decidir su voto, así como un artículo de este mismo diario del 1 de noviembre, El País, página 5 A, ”Candidatos marginan a sus partidos en publicidad”, es profuso en señalar como los mensajes electorales omiten nombres de las agrupaciones.

Consecuencia de lo anterior, nuestros partidos exhiben una debilidad como estructuras estables consolidadas, marcando una precaria posición, en la que si obtienen una victoria, su base inicial de apoyo puede a erosionarse o a desaparecer tan fácilmente como la de una figura de la farándula y en caso de ser derrotados su resultado electoral en un proceso anterior, no es garantía de un resultado similar en un nuevo proceso, si su popularidad ha disminuido por su malogrado actuar como oposición.

Por tanto, en momentos que nos preparamos para enfrentar un nuevo proceso electoral, conviene reflexionar a los partidos políticos sobre este importante fenómeno, el cual se encuentra estrechamente ligado a otros, como la ausencia de las lealtades partidarias, la quiebra del voto entre elecciones presidenciales vs legislativas, surgimiento de outsiders, debate sobre listas abiertas, manejo de publicidad, entre otros. Así como aprovechar esta coyuntura para reforzar las estructuras partidarias que las acuerpan, dejando de ser simplemente maquinarias electorales, buscando ser verdaderos partidos políticos.

La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa,
es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales,
cacicazgos, militares y caudillos.

En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema democrático se enfrentan a una terrible crisis de legitimidad de consecuencias insospechadas, que en otras latitudes lamentablemente ha permitido el surgimiento de descomunales líderes al servicio del populismo, los cuales han ejecutado el exterminio del sistema de partidos, para consolidarse ad perpetuam en el poder.

En Costa Rica este fenómeno no es ajeno, aunque por ahora dichosamente sus consecuencias no son de tal magnitud. Sin embargo, el carácter personalista de nuestras agrupaciones merma la consolidación de estructuras partidarias estables en el largo plazo y conlleva a cíclicos reacomodos de las principales fuerzas políticas en un sistema en el cual la prestación de candidaturas a cargos de elección popular se encuentra reservada al monopolio de los partidos políticos.

La respuesta a interrogantes como: ¿Qué sería de nuestros principales partidos políticos sin sus figuras claves? Del PAC sin Ottón Solís, del ML sin Otto Guevara, del PUSC sin Rafael Ángel Calderón? ¿Qué habría sido del PLN en 2006 sin Oscar Arias? Señalan la prueba fáctica, de lo endeble de nuestras estructuras partidarias por sí mismas.

Haciendo un repaso de los últimos 4 procesos electorales, la situación no parece distar mucho de lo expresado en párrafos anteriores.

-En febrero de 1998 un estudio realizado por Unimer el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: Candidato 37%; Partido 25%; Programa 19%; Promesas de campaña 12%.

-En febrero de 2002 la historia prácticamente se repitió, un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: Candidato 37,3%; Partido 20%; Programa 19,7%; Promesas de campaña 13,1%

-En febrero de 2006 existieron varios elementos aunque no encuesta conocida para reforzar esta tesis, entre ellos la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, permitiendo artificialmente a otro candidato presidencial ser mucho más fuerte que su propio partido. ¿Cuántos de los que votaron por Ottón Solís en 2006, votaran por él en 2010?

-En setiembre de 2009 a 5 meses de realizarse un nuevo proceso electoral una encuesta realizada por la empresa Unimer para La Nación, indicó que un 63% de los costarricenses consideran “clave” al postulante al momento de decidir su voto, así como un artículo de este mismo diario del 1 de noviembre, El País, página 5 A, ”Candidatos marginan a sus partidos en publicidad”, es profuso en señalar como los mensajes electorales omiten nombres de las agrupaciones.

Consecuencia de lo anterior, nuestros partidos exhiben una debilidad como estructuras estables consolidadas, marcando una precaria posición, en la que si obtienen una victoria, su base inicial de apoyo puede a erosionarse o a desaparecer tan fácilmente como la de una figura de la farándula y en caso de ser derrotados su resultado electoral en un proceso anterior, no es garantía de un resultado similar en un nuevo proceso, si su popularidad ha disminuido por su malogrado actuar como oposición.

Por tanto, en momentos que nos preparamos para enfrentar un nuevo proceso electoral, conviene reflexionar a los partidos políticos sobre este importante fenómeno, el cual se encuentra estrechamente ligado a otros, como la ausencia de las lealtades partidarias, la quiebra del voto entre elecciones presidenciales vs legislativas, surgimiento de outsiders, debate sobre listas abiertas, manejo de publicidad, entre otros. Así como aprovechar esta coyuntura para reforzar las estructuras partidarias que las acuerpan, dejando de ser simplemente maquinarias electorales, buscando ser verdaderos partidos políticos.

La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa, viagra es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales, cacicazgos, militares y caudillos.

En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema democrático se enfrentan a una terrible crisis de legitimidad de consecuencias insospechadas, que en otras latitudes lamentablemente ha permitido el surgimiento de descomunales líderes al servicio del populismo, los cuales han ejecutado el exterminio del sistema de partidos, para consolidarse ad perpetuam en el poder.

En Costa Rica este fenómeno no es ajeno, aunque por ahora dichosamente sus consecuencias no son de tal magnitud. Sin embargo, el carácter personalista de nuestras agrupaciones merma la consolidación de estructuras partidarias estables en el largo plazo y conlleva a cíclicos reacomodos de las principales fuerzas políticas en un sistema en el cual la prestación de candidaturas a cargos de elección popular se encuentra reservada al monopolio de los partidos políticos.

La respuesta a interrogantes como: ¿Qué sería de nuestros principales partidos políticos sin sus figuras claves? Del PAC sin Ottón Solís, del ML sin Otto Guevara, del PUSC sin Rafael Ángel Calderón? ¿Qué habría sido del PLN en 2006 sin Oscar Arias? Señalan la prueba fáctica, de lo endeble de nuestras estructuras partidarias por sí mismas.

Haciendo un repaso de los últimos 4 procesos electorales, la situación no parece distar mucho de lo expresado en párrafos anteriores.

-En febrero de 1998 un estudio realizado por Unimer el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: Candidato 37%; Partido 25%; Programa 19%; Promesas de campaña 12%.

-En febrero de 2002 la historia prácticamente se repitió, un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: Candidato 37,3%; Partido 20%; Programa 19,7%; Promesas de campaña 13,1%

-En febrero de 2006 existieron varios elementos aunque no encuesta conocida para reforzar esta tesis, entre ellos la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, permitiendo artificialmente a otro candidato presidencial ser mucho más fuerte que su propio partido. ¿Cuántos de los que votaron por Ottón Solís en 2006, votaran por él en 2010?

-En setiembre de 2009 a 5 meses de realizarse un nuevo proceso electoral una encuesta realizada por la empresa Unimer para La Nación, indicó que un 63% de los costarricenses consideran “clave” al postulante al momento de decidir su voto, así como un artículo de este mismo diario del 1 de noviembre, El País, página 5 A, ”Candidatos marginan a sus partidos en publicidad”, es profuso en señalar como los mensajes electorales omiten nombres de las agrupaciones.

Consecuencia de lo anterior, nuestros partidos exhiben una debilidad como estructuras estables consolidadas, marcando una precaria posición, en la que si obtienen una victoria, su base inicial de apoyo puede a erosionarse o a desaparecer tan fácilmente como la de una figura de la farándula y en caso de ser derrotados su resultado electoral en un proceso anterior, no es garantía de un resultado similar en un nuevo proceso, si su popularidad ha disminuido por su malogrado actuar como oposición.

Por tanto, en momentos que nos preparamos para enfrentar un nuevo proceso electoral, conviene reflexionar a los partidos políticos sobre este importante fenómeno, el cual se encuentra estrechamente ligado a otros, como la ausencia de las lealtades partidarias, la quiebra del voto entre elecciones presidenciales vs legislativas, surgimiento de outsiders, debate sobre listas abiertas, manejo de publicidad, entre otros. Así como aprovechar esta coyuntura para reforzar las estructuras partidarias que las acuerpan, dejando de ser simplemente maquinarias electorales, buscando ser verdaderos partidos políticos.

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser,
asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto, desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

Según medio de prensa escrita:

Visualizar todas las publicaciones en distintos medios de prensa escrita nacional, según fecha de publicación.–> Total de publicaciones (40)

Calvo Sánchez,
Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José,
C.R.), 15 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 27 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. E-Política, voto joven y abstencionismo. La Republica. (San José, C.R.), 31 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La campaña política ha comenzado. La Republica. (San José, C.R.), 14 de mayo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Gobierno Digital Municipal. La Republica. (San José, C.R.), 2 de setiembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Partidos Políticos 2.0 ¿En Costa Rica?. La Republica. (San José, C.R.), 16 de octubre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Los bienes del Estado son sagrados. Diario Extra. (San José, C.R.), 22 de marzo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Candela y Fantasía. Diario Extra. (San José, C.R.), 4 de mayo, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Costarricense o bolivariano. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Mora Salazar, Eric; Calvo Sánchez, Daniel; Vega Suárez, José Pablo; Coghi Bolaños, Melissa. Venciendo el miedo.La Nación. (San José, C.R.), 2 de junio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Una nueva alternativa universitaria.Revista Digital “De la Mano con Usted”. Dirección de Admisibilidad y Atención Inmediata, Defensoría de los Habitantes de la República. Nº de ISSN: 1659-276X. 4ta Edición Bimensual, 10 de junio de 2007.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Inconsciencia en la UCR . La Nación. (San José, C.R.), 25 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Nuestra principal lucha es por la Democracia. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de julio, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Sí a la democracia si conviene . La Nación. (San José, C.R.), 17 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Cuando las banderas que se ondean causan tristeza. Diario Extra. (San José, C.R.), 25 de septiembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Don Mario déjese ya de charlatanerías. Diario Extra. (San José, C.R.), 17 de diciembre, 2007.

Calvo Sánchez, Daniel. Ni de derecha ni de izquierda. La Nación. (San José, C.R.), 4 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Menosprecio de la Representación . La Nación. (San José, C.R.), 17 de enero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Matices demográficas del voto. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 4 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Oposición y Construcción. La Nación. (San José, C.R.), 9 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 15 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Igualdad sí, igualitarismo no. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 26 de febrero, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La Costa Rica del 2030. La Republica. (San José, C.R.), 27 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. ¿Ingenuidad o Malicia?. Diario Extra. (San José, C.R.), 30 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. E-Política, voto joven y abstencionismo. La Republica. (San José, C.R.), 31 de marzo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Gobierno Digital Municipal. Revista Democracia Digital. Año 7 Semana del 23 al 30 de abril del 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. La campaña política ha comenzado. La Republica. (San José, C.R.), 14 de mayo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El daño esta hecho. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 14 de mayo, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El arte de negociar. La Nación. (San José, C.R.), 5 de junio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Fratricidio Político. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 9 de julio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Fratricidio Político. Diario Extra. (San José, C.R.), 11 de julio, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Gobierno Digital Municipal. La Republica. (San José, C.R.), 2 de setiembre, 2008.

Rojas Álvarez, Alfonso; Calvo Sánchez, Daniel. Retórica y estrategia del voto. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 4 de setiembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. El resurgimiento de John McCain. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 18 de setiembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Partidos Políticos 2.0 ¿En Costa Rica?. Revista Democracia Digital. Año 7 Semana del 8 al 15 de octubre del 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Partidos Políticos 2.0 ¿En Costa Rica?. La Republica. (San José, C.R.), 16 de octubre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Sindicalismo de hoy. La Nación. (San José, C.R.), 7 de noviembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Mundo de quimeras.. La Nación. (San José, C.R.), 25 de diciembre, 2008.

Calvo Sánchez, Daniel. Un posible nuevo referéndum. Revista Democracia Digital. Año 8 Semana del 6 al 11 de febrero del 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. El circense control político. La Prensa Libre. (San José, C.R.), 7 de marzo, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. La calidad de la educación de la UCR.. La Nación. (San José, C.R.), 21 de abril, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. La calidad de la educación de la UCR.. Revista Democracia Digital. Año 8 Semana del 22 al 29 de abril del 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Responsabilidad presupuestaria. La Nación. (San José, C.R.), 28 de mayo, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Reelección legislativa inmediata. Diario Extra. (San José, C.R.), 6 de junio, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Matemática electoral. La Nación. (San José, C.R.), 19 de junio, 2009.

Calvo Sánchez, Daniel. Hipocresía patriótica. La Nación. (San José, C.R.), 21 de agosto, 2009.

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto,
desde una óptica deontológica e idealista; y el ser, asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

Publicado en la República el 7/11/2009. Ver aquí

En la política existen dos claras dimensiones ético filosóficas que procuran la determinación de nuestro proceder: el deber ser,
asociado por lo general a un comportamiento políticamente correcto,
desde una óptica deontológica e idealista; y el ser,
asociado por lo general a un comportamiento políticamente incorrecto, desde una óptica teleológica y realista.

Maquiavelo quien logró por primera vez deslindar los ámbitos de la política y la ética, calificándolas como dos esferas autónomas e independientes, advertía sobre cuán inconveniente pudiese resultar tal ruptura, la cual podría ser erróneamente interpretada como la eliminación de todo principio ético dentro del juego de la política, cuando por el contrario únicamente pretendía señalar que el apego dogmático a este tipo de principios imposibilitaría la comprensión de las relaciones de poder, las cuales determinan los siempre variables tiempos y comportamientos políticos de la sociedad.

Esta errónea interpretación aunada a malversación de los fines de la política, ha permitido, no que la ética regrese a la política tal como pregonan algunos partidos políticos en nuestro contexto, pues ésta verdaderamente nunca se ha marchado de ella, pero sí que ésta se convierta como ha señalado Savater, “…en arma arrojadiza y munición destinada a pegarle buenos cañonazos al prójimo en su estima…”, cuando lo prudente en realidad ha señalado este autor es, “…desconfiar de quienes creen que su santa obligación consiste en lanzar siempre rayos y truenos morales contra la gente en general…”.

La desconfianza entonces es sinónimo de prudencia, tanto para el gobernante como sus gobernados, pues según Maquiavelo, “…un príncipe prudente no puede ni debe mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa”; y según Savater “…si confiásemos menos en ellos desde el principio, no tendríamos que aprender a desconfiar tanto de ellos más tarde”.

El conocimiento de estas valiosas lecciones, supone comprender que la política probablemente no es lo que debería ser, por lo cual mirarla siempre desde los ojos de la desconfianza y el realismo, constituye más que un sano ejercicio una cura contra la ingenuidad, así como remedio a posteriores resacas de frustración y desenfado, tanto en electores como en algunas lastimeras figuras de representación nacional tan comunes en éstos días.

Publicado en la República el 07/11/2009. Ver aquí

En un grato artículo publicado en los últimos días en este diario (Página Quince ,
9/1/10),
uno de mis exprofesores, el politólogo y administrador Johnny Meoño, se ha preguntado sobre el valor que le confieren tanto los candidatos presidenciales como los electores a los programas electorales.

Sin embargo, en cualquiera de estos dos escenarios la respuesta a tal interrogante no parece ser muy alentadora. En el caso de los candidatos, según expresa el propio Meoño, se ha podido constatar que “(…) la oferta de diagnósticos y propuestas siguen partiendo de un incomprensible e inaceptable vacío constitucional y legal”; e inclusive el poco esfuerzo destinado a la elaboración de sus planes de gobierno ha quedado al descubierto, cuando se ha intentado justificar un plagio mediante un error en el uso de citas y comillas.

En el caso de los electores, la situación no parece distar mucho. Haciendo un breve análisis y repaso del comportamiento electoral de los votantes en los últimos procesos electorales, se puede observar que los programas electorales se ubican como el tercer factor en importancia, de parte del elector, a la hora de emitir su voto, muy por debajo del candidato y el partido, situados en el primero y segundo lugares respectivamente.

En febrero del 1998, un estudio realizado por Unimer, el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: candidato 37%; partido 25%; programa 19%; promesas de campaña 12%.

En febrero del 2002, la historia prácticamente se repitió. Un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: candidato 37,3%; partido 20%; programa 19,7%; promesas de campaña 13,1%.

En febrero del 2006 surgieron varios elementos, aunque no en una encuesta profesional, para reforzar esta tesis, pues la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, se sabe que fue uno de los principales factores tomados en cuenta por los electores a la hora de emitir su voto, por encima de variables como preferencia por un candidato, partido o programa electoral.

Este triste fenómeno, sobre el cual no se tiene mayor esperanza de que vaya a cambiar, solo denota el carácter personalista de nuestras agrupaciones políticas, hundidas, primero, en estrategias de márquetin que tratan al candidato como si este fuera un producto comercial cualquiera, y segundo, en una precaria cultura política nuestra que privilegia todos estos elementos por encima de los programas electorales sobre los cuales luego se pretende exigir cuentas.

Publicado en la Nación el 14/01/2010.Ver aquí.

12 Responses to “Candidato, partido y programa.”

  1. Harol

    Que asombroso como lo más lógico nunca es lo que la masa popular hace. Cualquiera diría que el factor más importante es el plan político, pero la gente se va por “el candidato que más me gusta” y hace unos años era “el partido que más me gusta” Me parece una actitud mediocre, luego nos preguntamos por qué el país está mal y no tomamos responsabilidad por haber votado sin la debida responsabilidad moral.
    Recuerdo que con el famoso Sí y No era la misma historia, muy pocos se tomaron el tiempo de leer el TLC, simplemente iban por lo que les sonaba mejor, ya fuera real o infundado… Yo me pregunto ¿Cómo podemos hacer para cambiar esa mentalidad? O si es practicamente imposible…
    Muy buen post 😉

  2. Terox

    En realidad, no es raro que así sea. Los mejores programas de gobierno han terminado en el “archivo circular” (papelera) tradicionalmente. Y a fin de cuentas,  como dice mi tata, de qué sirven los programs y las promesas si nunca las cumplen… en nuestro medio, partido y candidato es lo que te mueve…

  3. Daniel Calvo

    Buenas Gente

    Harol: Es algo de cultura política por lo cual es bastante difícil de cambiar, mucho más cuando nuestros partidos políticos: maquinarias electorales no se preocupan por educar a la población y sólo aparecen para pedir el voto al electorado.

    Terox: Es triste y cierto lo que señalas, pero acaso el electorado y los partidos de oposición piden cuenta de ello, prefieren concentrar sus ataques en cuestiones ridículas que poco favor le hacen a nuestra democracia.

    Saludos

  4. Terox

    Diay, es que la memoria del electorado es de muy corto plazo… si lo ponés a acordarse del plan de gobierno de 4 años atrás… es mucho más costo/efectivo referirse a los temas que salen en el periódico todos los días…

  5. Daniel Calvo

    Terox: Entiendo tu punto, pero no es posible que el control político de este país gire con respecto a los escandalos que pública la prensa, los partidos de oposición deberían ser los encargados de poner los puntos en agenda.

  6. Terox

    Sip, pero ese control debería empezar el 1ero de mayo después de las elecciones… ahí es donde está el asunto. No es un asunto electoral… El problema es que ningún partido “hace la tarea” entre una elección y otra…

  7. Diego

    Muchos partidos toman los planes de gobierno como un simple requisito cada cuatro años. No sé si es percepción mía pero me parece que una vez habiendo ganado las elecciones, el nuevo gobierno formula otro plan de acción con diferencias del que propusieron en campaña; para nadie es un secreto que muchas de las propuestas suenan muy lindas en el papel y tienen la intención de seducir al elector, pero muy probablemente los mismos candidatos saben que no van a poder cumplirlas.

  8. Daniel Calvo

    Buenas Diego,

    Don Alberto Cañas tiene una frase muy simpatica sobre lo que comentas la cito textualmente

    En Costa Rica tenemos una monomanía general: todo gobierno que llega decide que no puede gobernar con las leyes que existen, que necesita leyes nuevas y manda los paquetes de leyes y se enoja cuando no se los tramitan en quince días. ¡Cómo es posible, si e! Gobierno anterior gobernó con estas leyes, por qué no puede usted!, pero no, necesitan inmediatamente cambiar.

    Revista Parlamentaria / Volumen 11 N° 2 / Agosto 2003

    Saludos Cordiales

     

  9. Jorge

    Totalmente de acuerdo con Harol, aunque como menciono Terox el plan de gobierno se archiva, esta no es una actitud deseablñe para una democracia del primer mundo, cuando ud va a gobernar algo, sea un pais, una municipalidad, una institucion, un hogar etc. tiene que tener un plan de como hacer las cosas y aunque el plan no se cumpla al 100 %, el plan es una guia, si ud no tiene plan, llega a improvisar y a peerder el tiempo. Tambien estoy de acuerdo conque la gente no se responsabiliza por sus actos, si un gobierno no cumple(no repara calles y puentes que eventualmente colapsan y por esta razon se mueren personas, por decir algo) y vota por el mismo partido de este gobirno le esta diciendo al gobierno algo asi como: “muy bien gobierno, siganos gobernando, aunque no satisfaga mis necesidaddes, adelante gobierno, adelante”, para luego quejarse del mal gobierno que tienen.
    Y Terox algunas criticas que se la hacen al gobierno actual no me parecen ridiculas(como el caso de los puentes, por ej)

  10. Terox

    @Jorge:  No recuerdo haber dicho que todas las críticas al gobierno fueran ridículas… aunque sí creo que el caso de los puentes se prestó para el juego politiquero…

  11. Michelle

    Hola Daniel. Me gusto mucho. Hoy estoy haciendo un trabajo para la Universidad sobre las Elecciones 2010: planteamientos y globalizacion. Sin embargo, me ha sido imposible encontrar un cuadro comparativo de todos los partidos politicos. Si sabes como lo puedo encontrar o algun articulo tan hermoso como este.  Seria increible. Gracias

    • Daniel Calvo

      Hola Michelle

      Habría que ponerse a evaluar cada uno de los planes de gobierno de las diferentes fuerzas políticas, principalmente en materias como comercio, seguridad, tecnología de cara al proceso de globalización en el cual nos encontramos inmersos. Saludos.

  Mes: Enero 2010

Enero 14th, 2010

Candidato, partido y programa.

Hoy, los grupúsculos políticos, sin sentido propositivo, languidecen en el pasado. El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa […]